lunes, 20 de agosto de 2012

Muros de tela


Sí, estamos en crisis. Y la crisis se ha llevado por delante nuestro dinero y nuestros derechos. Y quizá algo más. Tendremos que valorar qué más se ha llevado, en qué proporción, y cuánto estamos dispuestos a pelear para detener esa sangría, de la misma manera que lo estamos para detener el robo de nuestros ahorros y de nuestros derechos. Porque las crisis como esta son capaces de sacar de nosotros lo mejor y lo peor, y en estos últimos meses se ha resucitado una polémica que parecía resuelta y olvidada. La INMIGRACIÓN, así, con mayúsculas, asunto polémico donde los haya por la utilización partidaria e interesada del fenómeno, usado con frecuencia para despertar fantasmas de todo tipo (económicos, culturales, identitarios, etc.), al mismo tiempo que se señala a un potencial adversario con el que supuestamente hemos de luchar para salvaguardar nuestro propio bienestar. Sin embargo para tener una opinión ecuánime y justa sobre este asunto hay que imaginarse un escenario económico favorable, olvidar la crisis actual y retroceder unos cuantos años, exactamente hasta el año 2000. El futuro era, en aquellos años, tan incierto como ahora, pero se sabía que los problemas a los que el mundo se enfrentaba no tenían nada que ver con guerras, ni con armas de destrucción masiva ni nada relacionado con la política. Tampoco la economía parecía en aquellos años que fuera a traer los problemas que ahora padecemos. En el año 2000 los problemas del futuro eran demográficos. El mundo que conocíamos se iría al garete por los grandes desequilibrios demográficos inherentes a los distintos grados de desarrollo económico del planeta. En realidad, como veremos, esa bomba de relojería sigue activa, pero con un tic-tac tan lento que no le interesa a los políticos abordarlo con decisión. Lo que sigue, son las cifras del horror, de ese tic-tac lento, pero seguro hacia el desastre.

En marzo de 2000, Joseph Chamie, director de la División de Población de la ONU, presentó un informe titulado Migraciones de sustitución: una solución para países con población en declive. Basándose en los datos demográficos de esos años, el informe hacía una extrapolación de los mismos para el 2050, y concluía que el Viejo Continente sería para entonces mucho más viejo. A mitad de camino, en 2025, Europa perdería 35 millones de habitantes, y España, al final del periodo, en 2050, habría perdido más de 9 millones. Todo ello como consecuencia del aumento de la esperanza de vida y del descenso del índice de fertilidad. España sería el país más viejo del mundo, sustituyendo a Japón, con una media de edad de 54,3 años, 16 más que la media mundial. El número de hijos por mujer fértil en el año 2000 en España era el más bajo del mundo, sólo un 1,07, cuando la tasa de renovación generacional está en 2,1. Con estas perspectivas, el modelo económico y social de Europa en general y de España en particular resultaba insostenible. Así, si la proporción activo/inactivo (jubilado) en el año 2000 era de 4 a 1, en el 2050 sería de 2 a 1, y en España aún más baja, de 1,4 activos por 1 inactivo.

Joseph Grinblat, jefe de estudios de Mortandad e Inmigración de la División de Población, y uno de los redactores del informe, aseguraba que los gobiernos debían tomarse en serio estos datos y adoptar medidas impopulares si querían conservar la fuerza de trabajo, como retrasar la edad de jubilación, disminuir las pensiones y aumentar las cotizaciones sociales. Claro que, cabía otra posibilidad, importar mano de obra de otros países. Para España el informe recomendaba 12 millones de inmigrantes, unos 240 mil al año. Pero, “asimilar tal cantidad de inmigrantes es políticamente arriesgado y socialmente inaceptable”, según Grinblat, por eso, cuestiones como el racismo o la identidad nacional debían abordarse con estas nuevas perspectivas. Interesante. La inmigración se presentaba entonces como la solución a nuestro problema, y el racismo como el verdadero problema, surgido como reacción y oposición a la llegada de extranjeros.

Han pasado doce años desde la publicación de aquel informe. ¿Ha cambiado algo? Básicamente, no. A pesar de los márgenes de error que toda previsión comporta, el informe de la ONU tampoco había tenido en cuenta los efectos de los flujos migratorios, sujetos a variables coyunturales difíciles de concretar en magnitudes estables y constantes. Y esto es precisamente lo que ha pretendido hacer el Instituto Nacional de Estadística (INE) en la Proyección de la Población de España a Largo Plazo, 2009-2049, publicado en enero de 2010. Es interesante señalar que la simulación habla de “población residente” en España, no de población “española” y que se ha elaborado en base a un flujo inmigratorio anual constante de 400.000 personas desde 2019. Mucho tienen que cambiar las cosas para que la sociedad española acepte a casi medio millón de inmigrantes al año, aún así, los resultados son tan alarmantes como el informe de la ONU del 2000. El grupo de edad de los 64 años se duplica y pasa a representar el 32% del total. La esperanza de vida aumenta en 6,5 años para los hombres y 5,8 para las mujeres, quedando en 84,3 y 89,9 respectivamente. La tasa de dependencia (menor de 16 y mayores de 64) subiría del 47,8 actual al 89,6%, de manera que por cada 10 personas que “residen” en España en edad de trabajar habría 9 personas inactivas. El crecimiento natural de la población se haría negativo desde 2020, de manera que hasta el final de la previsión la población sólo habría aumentado en 2,1 millones. Todo esto a pesar de que el informe prevé un incremento progresivo de la tasa de fecundidad, hasta 1,71, gracias a la inmigración, puesto que aporta mujeres en edad reproductiva que tienen los hijos a una edad más temprana que las españolas.

Para el conjunto de Europa las tendencias también se mantienen. En la actualidad la tasa de fecundidad de los 27 países se mantiene por debajo de la tasa de renovación generacional, y 14 la tienen por debajo de 1,5 hijos por mujer. Uno de cada cinco nacimientos de la Unión es de madre extranjera. Y el número de personas mayores de 60 años crece a un ritmo de 2 millones al año. La tasa de dependencia aumenta progresivamente, siendo en la actualidad del 26%. Así, en 2008, por cada ciudadano europeo mayor de 65 años había 4 en edad de trabajar, pero según las previsiones de la Comisión Europea, en 2060 la proporción será de 2 trabajadores por 1 jubilado. Márgenes de error aparte, estas son las cifras del tic-tac de nuestra bomba demográfica.

Ahora hay que echar un vistazo a eso que hemos llamado “fenómeno” de la inmigración. Los movimientos migratorios han existido siempre, y seguirán existiendo siempre que haya desequilibrios y desigualdades entre unas regiones y otras. Cuando se toma conciencia de esta desigualdad, y siempre que haya esperanza de encontrar mejores condiciones de vida, las personas viajarán en su busca, esperando también retrasar su propio tic-tac, pues la suerte o la mala suerte de nacer en unas zonas y no en otras puede suponer una esperanza de vida de hasta 20 y 30 años menos. Los países desarrollados no pueden detener la inmigración, no pueden evitarla ni resolverla. Sería tanto como decir que van a acabar con el hambre y la miseria en el mundo, o que se acabarán las guerras. No, los países desarrollados sólo pueden intentar encauzar la inmigración, controlarla y aprovecharla. Y eso pretenden, con poco éxito, las leyes de extranjería de Europa y de España. Estas leyes intentan resolver al menos tres problemas. Qué barreras, físicas y administrativas, imponer en sus fronteras para controlar y cuantificar la llegada de inmigrantes, qué derechos conceder a los extranjeros mientras se les sigue considerando como tales, y de qué manera promover la integración de los inmigrantes y la convivencia con los nativos evitando el rechazo y la xenofobia, porque, no debemos olvidarlo, este es el verdadero problema, el que de verdad habría que resolver. Hay que decir también que la imposibilidad real para hallar una solución al primer problema complica enormemente el segundo. Porque es la propia ley quien decide a quien admite y a quien no, es decir, a quien da papeles y a quien no se los da, aunque el inmigrante esté ya residiendo dentro de sus fronteras. La fábrica que produce “inmigrantes regularizados” es la misma que produce “inmigrantes irregulares”.

En España está en vigor la Ley de Extranjería aprobada en el año 2000 y modificada en el 2003 y en el 2009. La ley, para controlar el flujo de inmigrantes, estableció el sistema de cupos o contingentes, que fijaría el gobierno cada año después de oír las demandas de empleo de los empresarios, hasta una máximo de 30 mil al año, entre contratos para empleos temporales y empleos estables. La cantidad está muy por debajo de las recomendaciones de la ONU, y mucho más lejos aún de las proyecciones de INE para compensar el envejecimiento y la pérdida de población en España. El sistema de contingentes no sólo se mostró incapaz de controlar la llegada de inmigrantes sino que agravaba enormemente el problema de la “irregularidad”, primero, porque no se ajustaba a las demandas reales de la economía española de esos años de burbuja y fiebre constructora, y, segundo, porque los empresarios no utilizaban el sistema de los contingentes que les obligaba a contratar en los países de origen, y siempre para aquellas actividades para las que no existiera demanda en el mercado laboral español, es decir, que hubiera españoles en paro para las ocupaciones demandadas por los empresarios. Pero la realidad, como siempre, ha hecho añicos las formalidades de la ley. Si vamos al inicio del periodo, en el año 2000 España tenía un 9,56% de paro, pero ese mismo año quedaron vacantes 100 mil puestos de trabajo en los sectores en los que había más de 200 mil personas en paro (construcción, servicios y agricultura). Es evidente que los españoles rechazaban esos puestos de trabajo porque tenían, teníamos, quizá hay que seguir hablando en pasado, expectativas de empleo más altas que los inmigrantes. Pero es que la tendencia ha continuado desde entonces. Entre 2002 y 2008 sólo se formalizaron por la vía del contingente 96.604 contratos de trabajo estable a extranjeros. Y ha servido para cubrir lo que se llama “nichos laborales”, sectores de actividad que, pese a la tasa de desempleo existente, no son cubiertos en su totalidad por trabajadores españoles: construcción, hostelería, servicios domésticos y trabajos de temporada. Es evidente que la diferencia hasta cubrir la demanda real se ha realizado con contratos “irregulares” a inmigrantes “irregulares” que ya estaban en suelo español. Esta evidencia ha obligado a los distintos gobiernos, desde 1986 hasta 2005, a promover campañas de regularización basadas en el arraigo y la residencia, aflorando así gran parte de esa inmigración que las autoridades se negaban a reconocer. De manera que hoy, en 2012, hay 5.711.040 extranjeros según los registros del padrón, de los cuales, 3.270.198, el 57,3% del total, son extracomunitarios.

En cuanto a la concesión de derechos a los inmigrantes, las leyes han sido bastantes restrictivas, reacias a concederlos, y han hecho falta al menos tres sentencias del Tribunal Constitucional (en 1984, 1987 y 2007) para adaptarlas a la Constitución Española, a las directrices de la Unión Europea, y sobre todo a los convenios internacionales sobre Derechos Humanos. Aquí el problema es delimitar aquellos derechos que son esenciales para el mantenimiento de la dignidad humana de aquellos que no lo son. Así el TC hizo una partición tripartita de los derechos constitucionales distinguiendo los derechos de cualquier persona con independencia de su situación administrativa, de aquellos que requieren la plena regularización, y de aquéllos que sólo pueden disfrutar los españoles o nacionalizados. Las modificaciones se han introducido en la ley actualmente en vigor, aprobada en diciembre de 2009 y modificada a su vez por el decreto de abril de 2011. La sola enumeración de los derechos reconocidos a las personas sólo por serlo debería bastar para espantar muchos fantasmas, y disipar dudas y recelos. Porque no corresponde a ningún gobierno en particular decidir qué es o no es persona. Porque la condición de “ser humano” no depende de que tenga o deje de tener un papel. Y no corresponde a los Estados otorgar derechos, pues es un acto tan arrogante como quitarlos. A los gobiernos sólo les corresponde reconocerlos y protegerlos, y mucho más en aquellos Estados que viven en democracia y se muestran orgullosos de su Estado de Derecho. Así, según la ley actual, los derechos esenciales para salvaguardar la dignidad de las personas son la vida, la integridad física y moral, la intimidad personal y familiar, la libertad de conciencia, culto y religión, la asistencia sanitaria básica para todas las personas y plena para los inscritos en el padrón, la educación en todos los niveles (hasta los 16, un deber, desde los 16, un derecho), la libertad de circulación, de reunión, manifestación, huelga y asociación.

Así ha sido hasta ahora. Desde el 1 de septiembre entrará en vigor la reforma de la sanidad aprobada en abril de este año en el que se anula el artículo 12 de la Ley de Extranjería referido a la asistencia sanitaria a los extranjeros, dejando fuera del sistema a los inmigrantes irregulares. Su número varía según las fuentes. El País lo estima en 150 mil personas cruzando los datos del padrón y los de la Seguridad Social; El Mundo, los cruza con el balance oficial de permisos de residencia y da una cifra muy superior, de más de medio millón de personas. Pero, ante las protestas, el gobierno ha rectificado y ahora dice que recibirán asistencia sanitaria si pagan por ella: 710 euros al año los menores de 65 años, y 1.864 euros a partir de esa edad. Es incongruente e inmoral. Resulta que para el gobierno los inmigrantes irregulares no existen como personas, no tanto como para reconocerles sus derechos, pero sí para vendérselos. Me faltan los calificativos.

En cualquier caso, aprovechando el contexto de la crisis, como ya ha ocurrido en otras materias, el nuevo reglamento supone una vuelta atrás en materia de derechos y libertades, y vuelve a destapar la caja de Pandora de la inmigración que tan “buenos resultados” ha dado siempre desde posiciones políticas conservadoras. Lo que está pasando es, como suele decirse, de libro, y sorprende que una buena parte de la sociedad española haya caído en la trampa. Nos quieren convencer de que no hay dinero, de que los servicios públicos son insostenibles, por lo que tienen que quitárnoslos poco a poco y hacernos pagar por lo que ya pagamos con los impuestos, y ahora, para distraer nuestra atención y orientar nuestra posible rabia y frustración nos señalan un objetivo, el inmigrante, antes, en los años de bonanza un colaborador, y ahora, en los años de crisis, un potencial competidor. El gobierno ha lanzado al pueblo un solo hueso para alimentar el enfrentamiento mientras oculta la carne. Y el pueblo se ha lanzado a defenderlo rugiendo y mordiendo. Porque también a los españoles la reforma de la sanidad nos ha arrebatado la condición de ciudadanos y nos la han cambiado por la de asegurados y clientes. Pobres contra pobres. Unos pobres acusando a otros de su propia desgracia, porque la crisis nos ha afectado a todos por igual. Y así el inmigrante, que siempre ha trabajado en aquello que el español desechaba, ahora sobra,  y “no sabemos qué hacer con él”. Quizá por eso el nuevo reglamento de extranjería aprobado por el gobierno apuesta por “fomentar y garantizar la movilidad y el retorno voluntario de los inmigrantes”. Pero hay quien no quiere esperar al retorno voluntario y defiende la expulsión directa para los inmigrantes en paro. Este indicador de xenofobia ha crecido hasta situarse en el 43% en 2010 frente al 30% de 2009, según datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración

Parece que la crisis sí se nos está llevando algo más que dinero y derechos. Se está llevando los propios, y la capacidad de reconocer los ajenos. Además debe haberse llevado la capacidad de razonar y de mirar la realidad con sentido crítico. Pero incluso aunque así fuera, ¿qué pasa con nuestra memoria, no sólo de lo pasado, sino del futuro, porque España vuelve a ser un país de emigrantes? ¿Qué ha pasado con los sentimientos de compasión y solidaridad? Lo normal, cuando se ha sufrido o se teme sufrir, es compadecerse de los que sufren. “Porque no ignoro las desgracias, sé socorrer a los miserables”, escribía Virgilio en la Eneida. Las cosas no han cambiado mucho desde entonces. El Hombre es el mismo en todas partes, y, como afirmaba Rousseau, el pueblo es el que compone el género humano, y lo que no es pueblo es tan poca cosa que apenas merece la pena tenerlo en cuenta. Por eso hay que defender siempre los Derechos Humanos, incluso en épocas de crisis con más fuerza que en las épocas de bonanza. Porque la declaración de derechos es por reciprocidad una declaración de deberes, “pues cualquiera que sea mi derecho como hombre es también el derecho de otro, y yo paso a tener el deber de garantizar además del de poseer” (Thomas Paine). Por eso estoy firmemente convencido de que defendiendo la dignidad de los inmigrantes estoy defendiendo al mismo tiempo la mía.

67 comentarios:

  1. Ciertamente no tenemos memoria. Como nuevos ricos que somos (o fuimos), hemos olvidado rápidamente la condición de inmigrantes de nuestros padres o abuelos, hacia Europa y hacia los países de Latinoamérica antes. Y tampoco vemos que es la misma condición que estamos volviendo a tener, con la evasión cada vez mayor de titulados universitarios al extranjero, ante las menores opciones que hay cada vez aquí.

    En fin, que no entendieran a Alejandro cuando quiso abrir fronteras era normal hace veinticuatro siglos... sería alucinante si no se conocieran ya los precedentes. Como vamos a esperar solidaridad de quienes satanizan los abortos mientras recortan las ayudas de dependencia.

    Continua la cabezonería y obstinación de la vieja guardia española, los del liberalismo económico pero sin igualdad de oportunidades, con los mismos principios rancios que nos hicieron perezosos para el desarrollo desde siempre.

    Está claro que todo el mundo se equivoca, y todos los gobiernos también, pero los fallos de unos rechinan más por la insolidaridad y falta de valores que destilan, palabras detrás de las que se esconde el egoísmo y una presumible hipocresía.

    Nos pasa lo de siempre, queremos imitar a los países que funcionan "bien", pero a nuestra manera chapucera. Ya hasta en Estados Unidos hay más igualdad que aquí.


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    1. Rechazaron la memoria histórica, y, sí, ahora se pretende borrar la memoria y la historia. Pero, satanizar ahora la inmigración no creo que sea un error, sí un error histórico, de los que se pagan a largo plazo,sino que responde a un plan tan antiguo como buscar y encontrar un chivo expiatorio que el pueblo pueda inmolar para su consuelo mientras asiste impávido al saqueo de sus propios derechos. Pero lo que el pueblo no sabe, en general, es que, después de los inmigrantes va él directo al altar de los sacrificios.

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  2. Vaya, el tema pendiente. Escribo desde Almería. Imposible sustraerse. Intentaré decir lo que pienso sin hacer, como siempre, de abogado del diablo. Pero temo que me extenderé demasiado.
    He vivido con relativa cercanía la tragedia de las pateras y el desarraigo que genera en los inmigrantes encontrarse en la puerta de Europa y ver fracasar sus sueños, mientras su familia al otro lado del mar los considera unos triunfadores. Recuerdo bien la década de los 90 y la de los 2000. Los primeros llegaron con pasaporte de turista y eran jóvenes estudiantes universitarios, trabajadores temporales que gastaban gran parte de su dinero en libros y volvían a casa tras la campaña, esperando el año siguiente. Luego, la zona de donde procedo vio llegar las pateras día tras día, con sus tragedias humanas, con sus historias terribles encima. Empapados y muertos de miedo y frío, temblorosos por el pánico a encontrarse con la guardia civil, apostando su desesperación a la piedad y la compasión que pudieran inspirar en la primera persona que encontraban, agradecidos ante el menor trato como seres humanos. Pies llagados de caminar descalzos entre las dunas, para mantener limpios y secos el único par con el que llegaban, envueltos en una bolsa de plástico, junto a la documentación. Miradas huidizas y temblorosas. Muchos no sabían leer ni escribir y apenas hablaban un francés o un inglés duro de reconocer… La tensión hasta que conseguían los papeles, en ocasiones comprados o falsificados… Los momentos de desesperación, de angustia, las alegrías, la nostalgia, la admiración, la soledad, la incertidumbre, los sentimientos encontrados, los sueños inalcanzables, el orgullo que les hacía dejar de comer para mandar dinero a casa, para que nadie allí sospechara que no les iba tan bien como ellos esperaban…
    Aquí, pese a lo que se ha dicho a lo largo de los años y de las cosas que han pasado, se los acogió al principio con el corazón conmovido, con la frase de Virgilio que has mencionado. Hoy me emociona ver jugar en los parques niños de todas procedencias mezclados entre sí hablando castellano, grupos de adolescentes de todos colores, un equipo de baloncesto que parece de la NBA, amigos blancos y negros juntos… Esa es la parte que no viví… Y he visto gente de fuera arrugar la nariz sorprendida por ver una mayor cantidad de extranjeros que de españoles por las calles: “Parece África”. “¿Y?”, pregunto yo. Nadie contesta.
    Pero, en aquellos años, todos aquí veíamos los problemas que se avecinaban, sabíamos que se estaba gestando un conflicto social, y nadie quiso oírlo. Los gobiernos españoles, los autonómicos, los estatales, hicieron lo mínimo para tapar el problema, en lugar de plantearse en serio solucionarlo. Es cierta no obstante la diferencia: los gobiernos conservadores azuzaron la xenofobia con una mano mientras con la otra se servían de su mano de obra barata para los trabajos desagradables y de su fecundidad como herramienta contra la crisis demográfica. Los progresistas intentaron defender y proteger los derechos de los inmigrantes, con buena voluntad, a menudo con impericia, siempre tarde. Se cometieron demasiados errores, por rédito electoral y por dejadez.

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  3. No se pueden poner puertas al hambre. No hay desierto, ni alambrada, ni mar que detenga al hambre. Aún hoy, cuando el flujo migratorio está cediendo, no me canso de repetirlo. Por eso es tan necesaria la ayuda al desarrollo. Aquí, sólo se puede, como bien has dicho, intentar gestionarla de la mejor manera posible. El PP siempre ha optado por la vía dura: “primero los de aquí, luego los de fuera”, “si no hacen falta que se vayan”, “sólo deben venir los que hagan falta”… Estas frases repetidas en boca de los políticos conservadores son tremendamente demagógicas, pero sus votantes, en su ignorancia, no saben qué significa la demagogia, y votan a quien les dice lo que quieren oír. No dijeron en ningún momento lo que todo el mundo que leía periódicos y estadísticas sabía, que España necesitaba aumentar su población, y la inmigración era una manera fácil. Creo recordar que el propio Aznar realizó una regularización de inmigrantes que intentaba vender como la solución a todos los problemas de la inmigración, mientras criticaba al mismo tiempo los procesos de regularización del gobierno socialista. Éstos intentaron, con buena voluntad, evitar la creación de guetos y la marginación. Pero para cuando se pusieron manos a la obra, ya era tarde. A pesar de las buenas intenciones, falló la pedagogía.
    En realidad ha fallado siempre. Aquella compasión y solidaridad existía más como una caridad cristiana que como un verdadero sentimiento de solidaridad humana. Y fallaron más cosas: la velocidad de la llegada de pateras impedía asimilar por parte y parte el flujo de recién llegados; la dejadez de los gobiernos pasó por alto los avisos de necesidad de atención urgente; se permitió que se crearan guetos insalubres de chabolas; las donaciones privadas ofrecidas al principio por caridad y compasión empezaron a sentirse como una carga para los españoles; ciertas actitudes individuales de algunos inmigrantes, provocadas por las diferencias sociales y religiosas, empezaron a sentirse como una demanda de derechos inmerecida; se empezó a sentir que los inmigrantes tenían derechos pero no deberes, nadie puso remedio; las diferencias culturales no se limaron… Los mismos que acogieron en sus casas a los recién desembarcados, los mismos que les dieron ropa, comida, calzado, cobijo y trabajo, los mismos que los acogieron en sus mesas en las fiestas señaladas, hoy despotrican, como tú dices, de las parcelas que los inmigrantes “roban” a los españoles.
    Pero en realidad, repito, ha fallado la pedagogía. Aquí no se sabe lo que es la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Aquí todo el mundo piensa que se ha hecho a sí mismo, sin ayuda de nadie, y en parte tienen razón. Cuando en el norte de España se montaban fábricas, aquí sólo había tres cosechas: hambre, legañas y esparto. Los invernaderos produjeron una explosión de crecimiento económico, pero no vino acompañado del desarrollo social. Muy lentamente llegaron luz, agua, saneamiento, alcantarillado, colegios, biblioteca, centro de salud... Se ha cultivado una tierra árida pero se ha abandonado el cultivo personal. El ladrillo ha hecho el resto. La combinación de dinero e incultura es terrible. No pueden pensar otra cosa porque no pueden pensar.
    Comprender que el Hombre es el mismo en todas partes no es fácil. Estamos en crisis. Pero siempre lo hemos estado. Creo que la población española nunca ha entendido la necesidad moral de la asistencia al necesitado. Ni al de dentro ni al de fuera. Si se ha producido esa asistencia ha sido en forma de caridad o beneficencia, como una dádiva, como una migaja que el afortunado da al desgraciado. Pero creo que sólo un porcentaje muy bajo de la población entiende que es una necesidad moral, que está en juego, como tú has dicho, la dignidad personal. No sólo ahora estamos en crisis. Siempre hemos estado en crisis. En crisis de humanidad.
    Siento la extensión. Un abrazo.

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    1. Estoy seguro de que te has pensado cada palabra que has escrito, intentando ser “justa”, manteniendo el equilibrio entre tu razón y tus sentimientos, intentando comprender la reacción de tus vecinos. Porque has vivido el proceso en primera línea de playa, en primera persona, y te es difícil separar ambas cosas. Has crecido en el sentimiento antes de que llegara la razón. Yo, si puede decirse así, tengo la ventaja de haber vivido el proceso al revés. Me he encontrado con la problemática en torno a la inmigración ya en las aulas, como profesor. Y lo que he intentado aquí es arrojar un poco de racionalidad, desde la Moral, y desde la Ciencia, la Demografía en este caso, para pensar la inmigración más con la cabeza que con las entrañas. Y, a pesar de la extensión, han quedado muchos temas fuera, que, supongo, habrá que abordar en otros momentos.
      Pero tú has descrito a la perfección el fracaso del tercero de los objetivos de la Ley de Extranjería, la didáctica, la pedagogía, y no sólo eso, sino acompañar la pedagogía con políticas efectivas para mitigar el impacto de la llegada de inmigrantes en los servicios sociales. Haya sido por incapacidad, o de manera interesada de los políticos, no se ampliaron ni mejoraron los recursos de acogida en la misma proporción en la que llegaban los inmigrantes. Y es comprensible la reacción de la gente, primero compasión y solidaridad, y luego frustración y rabia. Pero ambos sentimientos son pasionales, irracionales, y ambos sentimientos se dirigen contra las mismas personas, los inmigrantes. Pero esto no hace sino confirmar lo que he escrito aquí. Lo que convierte a los inmigrantes de víctimas en culpables es la competencia por los recursos. Para ilustrar esto siempre pongo el mismo ejemplo, que he vivido y oído, y cuadra a la perfección, es uno de los mejores botones de muestra de lo que ha pasado siempre y se ha agudizado ahora con la crisis. Ayudas para guarderías públicas. Si el número de plazas ofertadas es el mismo, siempre escaso para la demanda existente, y si las condiciones económicas para acceder a ellas tampoco cambian, siempre se las llevará la persona que más lo necesite. Desde hace años, el inmigrante, en general, más pobre, y con menos ingresos que el ciudadano nativo. Pero ¿cuál es la reacción de éste? Despotricar contra el inmigrante porque “le ha quitado la plaza”. ¿La reacción lógica no sería reclamar, exigir de las administraciones públicas más plazas, más ayudas, para que ningún demandante se quedara sin la suya? Ahora trasladamos esto a la sanidad, al empleo, a las pensiones, a los subsidios, a las escuelas, y la reacción siempre es la misma. Porque esa es la raíz del racismo y de la xenofobia, la competencia por los recursos. Y la xenofobia empieza “cosificando” a las personas para montar sobre ellas estereotipos que generalizan actitudes, comportamientos; y se empieza a satanizar su color, su vestimenta, su religión, sus costumbres. No digo que algunas actitudes y comportamientos individuales puedan “ayudar” a montar estereotipos, pero no por ello dejan de serlo. Y siempre habrá que preguntarse por las causas de esas actitudes. Este es uno de los temas que han quedado fuera en esta entrada por cuestiones de espacio. La relación entre inmigración y delincuencia. La razón y los estudios dicen que ésta es consecuencia de la pobreza y de la marginalidad, no de la condición de inmigrante. Admitir otra cosa sería tan absurdo como decir que todos los catalanes son tacaños, los andaluces unos “salaos”, o que los españoles somos todos toreros. La regularización es precisamente la mejor manera de fomentar la integración y la convivencia. Y, ya sabes, se regulariza a bastantes menos de los que realmente residen.
      En cualquier caso, si dejamos a un lado los sentimientos, la razón debería decirnos que en esta historia hay víctimas y culpables, sí, pero no hay que confundirlos. La crisis que ahora padecemos es económica, pero también de Humanidad y de Racionalidad.

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    2. Elena, buenas tardes

      He leído sus líneas, y siento que se me arruga el alma.

      Gracias a ambos por compartirlo.

      Un saludo,

      Viviana Arango

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    3. Tema complejo para una conversación por este medio. Tienes que perdonarme que vuelva a comentar, pero quiero añadir un par de precisiones. No se trata de discrepar. En el fondo estamos de acuerdo, aunque a veces no lo parezca o pareciera. La “disensión” (no es la palabra adecuada, pero no encuentro otra ahora mismo) está en el subrayado.
      Cuando hablaba de las diferencias culturales y religiosas no estaba relacionando inmigración y delincuencia. Aquí tampoco se establecía esa relación: se tenía muy claro quién era un delincuente y quién sólo tenía costumbres que estaban mal vistas. Podían no gustar esas costumbres, pero no se asociaban necesariamente a la delincuencia. Y sí se asociaba delincuencia con marginalidad. Aunque la palabra se desconociera, inconscientemente el concepto existe hasta en las mentes más primarias; cuando había un caso de delincuencia, la frase recurrente era de comprensión y justificación: “Es normal. Si uno viviera en las condiciones en las que ellos viven haría lo mismo”. A diferencia de lo que mucha gente piensa, aquí durante años no se cargaron las tintas contra el inmigrante, sino contra el político que hacía dejación de sus funciones. Pero el último rincón de España no interesa mucho en Madrid, ni Barcelona, ni siquiera en Sevilla. Y hablo de los 90. Los sucesos de El Ejido del año 2000 me pillaron en Ocaña. Las frases entre el selecto grupo del café, de aguda capacidad de análisis, eran tremendamente simplistas: racistas y xenófobos. Si ni siquiera quien tenía capacidad de razonamiento crítico quería escuchar los argumentos de quienes lo vivieron en primera persona, ¿quién lo iba a querer hacer? Fue muy fácil poner la etiqueta de salvajes xenófobos a una explosión incontrolada que se había venido larvando y cuyo peligro nadie escuchó. O yo fui incapaz de explicarme en los límites.
      Ya me estoy extendiendo demasiado otra vez. Sólo pretendía dejar patente que quien protesta porque “el inmigrante le ha quitado la plaza de guardería para su hijo” en realidad no puede pensar otra cosa porque ni su razón ni su sentimiento están cultivados para pensar de manera distinta. Por eso hablaba de fracaso de la didáctica (mejor palabra que la que yo he usado) y, efectivamente, con el fracaso o la inexistencia de las políticas de acogida. El ser humano, en cuanto deja de trabajar el cerebro, se escora con mucha facilidad hacia la dejación de su adjetivo.
      La regularización (no sabes cuántas veces me he cansado de argumentar su necesidad, no sólo por humanidad, sino incluso por egoísmo), para que sea entendida por toda la sociedad, para que evite la conflictividad social, debe de ir acompañada de una buena explicación y de una sólida inversión, del suficiente apoyo como para que los españoles no sientan esa regularización como un desplazamiento. Pero eso no ocurrió antes, y mucho menos va a ocurrir ahora en estos malditos tiempos de involución. Y las mentes no formadas no pueden alcanzar por sí solas ciertos razonamientos. Tú y yo no confundimos víctimas y culpables, pero no todo el mundo tiene nuestra afortunada formación, por los motivos que sean. De la misma manera que no podemos pedir al inmigrante que se amolde a las costumbres que desconoce, no podemos pedir a los españoles que acepten lo que no son capaces de entender. Cada uno de ellos es víctima a su manera. Hace falta, sí, didáctica para ambos.
      Los tiempos que vivimos no invitan al optimismo. Si la sociedad española está anestesiada y no ve los recortes de recursos como una merma en sus derechos, ¿cómo va a ver que está siendo azuzado contra el inmigrante en la competencia por esos recursos? Insisto en que hoy recogemos los frutos deshumanizados del ladrillo. Por eso te reconozco la valentía de defender esta utopía en tiempos tan terribles.
      Por último, a la necesidad racional y moral de tratar a los inmigrantes con exactamente los mismos derechos que a los nacionales se llega no sólo desde la razón, también desde el sentimiento. Somos humanos y ambos aspectos nos son propios.

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    4. Elena, ya sé que no discrepamos. Y sé también que tú no has relacionado inmigración con delincuencia, ni confundes a las víctimas con los culpables. Si en mi respuesta lo ha parecido te pido perdón, pero no era esa en absoluto mi intención. Sino, al contrario, valorar, cómo, en tu caso, habiendo vivido el "fenómeno" en primera línea, eres capaz de mantener la cabeza en su sitio y no dejarte arrastrar por las pasiones y los sentimientos "irracionales" que suele dominar a los que, efectivamente, no han tenido la suficiente formación como para utilizarla. También sé que el Hombre, el Ser Humano es razón y sentimiento. Ya lo dijo Spinoza, las pasiones humanas no son vicios, "sino propiedades que le pertenecen tanto como el calor o el frío". Pero se trata de dominarlas, encauzarlas o controlarlas para que no sean ellas las que nos controlen. Somos, como Palas-Atenea acariciando al Centauro. En lo demás estamos de acuerdo: faltan didáctica y medios para que la gente no se sienta amenazada por la llegada del inmigrante.
      Con respecto a la valentía y la utopía...bueno. Intento aplicarme el consejo de Thomas Paine, autor que últimamente me revolotea alrededor de la cabeza en todo lo que escribo. Dice el susodicho: "Quienes aspiran a cosechar los beneficios de la libertad deben soportar como hombres las fatigas de defenderla".

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    5. Sólo para tranquilizarte. No hay nada en tus comentarios que me haya sentado mal, es sólo que creía que, después de tanto escribir, no había quedado claro qué quería decir. No conocía el significado del gesto entre Palas y el centauro, pero a partir de ahora, pensaré en Botticelli cuando deba "controlar las pasiones". Este tema me afecta profundamente y reconozco que empecé a escribir y ya no pude parar. Me apunto también la frase para cuando los ánimos flaqueen.

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  4. Lo que podía haber sido un "fenómeno" va a acabar siendo un "problemón", porque tenemos a mucho fenómeno que no conoce la condición humana y traslada el "deber ser" a los tiempos del "ser".

    La irresponsabilidad interesada o no de la clase política, la baja estofa de muchos empresarios y beneficiarios de una mano de obra sumisa y barata, la ignorancia de la antropológica "solidaridad étnica" común en todo el planeta, todo mezclado en la coctelera de una crisis sistémica de efectos no conocidos puede provocar que el asunto acabe como el rosario de la aurora.

    Sólo una visión cortoplacista puede sugerir que el evidente problema del actual sistema de pensiones pueda solucionarse bien con una tasa de natalidad similar a la de los años 60 ó 70, bien con la llegada de 12 millones de inmigrantes (en este último caso cortoplacista, irresponsable e interesada), cuando uno de los principales retos a los que se enfrenta el ser humano como especie es el de la superpoblación del planeta.

    Esos hipotéticos 12 millones de inmigrantes que servirían para pagar nuestras pensiones, supongo que generarían a su vez derecho a la percepción de las mismas llegado el momento de su retiro. ¿ Habría que importar más inmigrantes en la siguiente generación si las primeras remesas de importados no hubiesen alcanzado el nivel de natalidad óptimo para mantener un sistema de pensiones piramidal como el actual, sólo soportable a través del incremento infinito del número de cotizantes ?.

    No es la importación de miseria la solución a los problemas del mundo, no lo es incrementar la población de los paises "avanzados" cuando consuno y consumismo comienzan a retroceder.


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    1. Ante todo, gracias por tu comentario y tus observaciones. Para contestar debidamente tengo que dividir mi respuesta en dos partes. A ello voy:
      Bueno, supongo que es opinable calificar de cortoplacista hacer previsiones demográficas y económicas a 50 años vista. Para nosotros, los europeos, podría ser, pues nos quedarían 30 años más de vida. Pero no creo que opinasen lo mismo los nacidos en Kenia, o en Malawi, Mozambique, Angola, Botswana, Etiopía, y decenas de países más cuya esperanza de vida está por debajo de los 50 años. De cualquier manera has hecho una pregunta muy interesante, para la que ya se ha dado respuesta, aunque es, a su vez, una previsión basada en los datos y las tendencias actuales. ¿Qué pasará cuando los inmigrantes, que ayudan a sostener el Estado del Bienestar, como las pensiones, tengan a su vez derecho a ellas? Para contestar a esto, como ya he dicho en el artículo, hay salir del escenario de crisis, pues si creemos a nuestros gurús de la economía, es coyuntural, coyuntural económicamente hablando, pero sistémica en cuanto que el diseño de la U.E y del euro han fracasado y hay que rediseñarlo. Las previsiones, por tanto, se hacen con las “tendencias”, aún admitiendo posibles márgenes de error por variables “coyunturales”.
      Para empezar, habría que hacer una valoración de nuestro Estado del Bienestar, que es, términos generales, bastante modesto. Para el 2004 ya representaba el 21,2% del PIB, unos 3 puntos por debajo de la media UE-15, y muy por debajo de lo que invertían Francia o Alemania, con casi un 30% de su PIB. Si se desglosa este gasto social, en el 2007, la partida más importante es la de jubilación, de 8,9%, ligeramente superior a la de Alemania (8,6%) e inferior a la de Francia (11,06%). La media de la UE-15 es del 7,9%, pero lo relevante es que es la de las pensiones la partida más importante, que ha seguido creciendo hasta la actualidad en todos los países y, aunque algunas diferencias se explican por la distinta edad de jubilación, el dato confirma el problema del envejecimiento de la población en Europa.
      Ahora, tu pregunta se puede formular también en términos de balanza fiscal, cuánto aportan los inmigrantes, y cuánto reciben a cambio. En 2006, un informe elaborado por la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno decía que el 30% del crecimiento del PIB entre los años 90 y principios de este siglo fue consecuencia de la aportación de los inmigrantes, cifra que subía hasta el 50% entre 2000 y 2005. La aportación de los inmigrantes al INSS fue de 8.000 millones de euros, aunque recibieron pensiones por valor de 400 millones. A finales del 2010 había 18,7 millones de cotizantes a la seguridad social, de los que casi 2 millones eran inmigrantes. Estos inmigrantes han contribuido a elevar la ratio a cerca de 2,5 activos por cada jubilado, con lo que se habría retrasado en unos 5 años la entrada en déficit del sistema de pensiones, del 2023 al 2028. De todas formas el gasto en 2012 en pensiones es del 8,8% del PIB, y podría elevarse al 20% en 2050. Según el informe Inmigración y Estado del Bienestar en España, (Obra social La Caixa, 2011) la conversión de los inmigrantes en pensionistas comenzaría en 2030, pero al menos hasta el 2045 contribuirían positivamente a mantener las finanzas del sistema porque sus pensiones serían más bajas que las de los autóctonos al haber sido su cotización también más baja. A partir de ese año los jubilados inmigrantes coincidirían con los jubilados del baby-boom (nacidos en los 70). En cualquier caso, como la mayoría de inmigrantes no habrían cotizado lo suficiente como para obtener una pensión contributiva, sólo podrían optar a prestaciones no contributivas, con lo que la responsabilidad ya no sería de la caja del INSS sino de los presupuestos generales del estado, pero en todo caso, la balanza fiscal entre la aportación económica de los inmigrantes al Estado y lo que éstos reciben de él seguiría siendo positiva, a favor del Estado.


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    2. Todo lo anterior, enfocado desde nuestro punto de vista, y nuestro problema. Porque somos así, eurocentristas, y todo gira a nuestro alrededor. Dices que “no es la importación de miseria la solución a los problemas del mundo”, y que uno de los retos es la “superpoblación del planeta”. Pero tus dos observaciones no pueden ir por separado, simplemente porque en el círculo vicioso de la pobreza las causas y sus efectos se confunden. ¿Superpoblación? Sí. ¿Dónde, por qué, en relación a qué? Una región que tenga más bocas que alimentar que alimentos para repartir estará siempre superpoblada. Y el crecimiento de la población es consecuencia de la pobreza, y no al revés, como ha demostrado Europa. Una sociedad desarrollada controla su natalidad, una sociedad subdesarrollada, agraria, necesita natalidad, y no dispone de medios ni de información para controlarla. Luego, no se trata de importar miseria, sino de erradicarla, de desterrarla del planeta, algo que, como han dicho algunos de nuestros “lideres” debería avergonzar a la Humanidad. ¿Es posible hablar de inmigración sin hablar de los problemas globales del planeta? Bueno, se puede, pero eso sí que sería estar ciego y no querer ver más que una parte del “problema”, la que, egoístamente nos afecta y la que creemos que solo nos atañe. No quiero extenderme con esto, porque la respuesta sería más larga de lo que ya es, pero, siempre que haya hambre y miseria en el mundo habrá gente que intente huir de ella. Mientras no entendamos esto, no resolveremos nada. No voy a recordar aquí la responsabilidad del mundo desarrollado en la situación económica actual de los países del Tercer Mundo, pero sí en qué han quedado los intentos por paliar su situación.
      Como sabrás, en los años 70 los países más ricos de la ONU se comprometieron a donar el 0,7% de su PIB como ayuda al desarrollo. Estamos en 2012, sí, en época de crisis, ¿y qué? Con crisis o sin crisis, sólo 5 países en el mundo han llegado a ese 0,7%: Dinamarca, Holanda, Luxemburgo, Suecia y Noruega. En 2008 España llegó al 0,5%. Ahora estamos en el 0,23%. Estados Unidos y Japón nunca han superado el 0,2% de su PIB, y todo el conjunto de la OCDE, en 2011, llegó de media al 0,31%. En total se destinaron unos 103.000 millones de euros de ayuda al desarrollo. Casi la cifra del rescate bancario español de este año. Sin comentarios.

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    3. Por otro lado, en septiembre del 2000 se celebró la Cumbre del Milenio entre 189 países en el que se comprometieron a alcanzar 8 objetivos en 2015: 1.Erradicar la pobreza extrema y el hambre; 2.Lograr la enseñanza primaria universal; 3.Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer; 4.Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años; 5.Mejorar la salud materna; 6.Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades; 7.Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y 8.Fomentar una asociación mundial para el desarrollo. En 2004 la ONU ya advirtió que el mundo no estaba haciendo los esfuerzos necesarios para cumplir los objetivos más importantes y que, de seguir, así, los objetivos quedarían en papel mojado. Un informe publicado en 2005 valoraba el grado de cumplimiento de los 8 objetivos confirmando la peor de las expectativas: Más de 1.000 millones de personas vivían en la pobreza extrema, 11 millones de niños morían al año por enfermedades que se pueden prevenir, 115 millones de niños sin escolarizar, casi medio millón de mujeres al año morían en el parto o en las complicaciones del posparto, el hambre acosaba a unos 815 millones de personas, la malnutrición infantil afectaba al 25% de los niños del Tercer Mundo, 150 millones tenían un peso inferior a lo normal, y morían 11 millones de niños menores de 5 años, 30.000 al día …Son datos de 2005. En 2010 la ONU publicó otro informe en el que se constataban algunos avances en la reducción de las metas más urgentes. Por ejemplo, la mortalidad infantil se ha reducido pero aún mueren cada año 9 millones de niños, la pobreza extrema se ha reducido hasta afectar a 920 millones, aunque el hambre ha aumentado afectando a 925 millones de personas, causada por la especulación en el precio de los alimentos, sequías….El resto de indicadores muestran variaciones muy pequeñas, y, como cabía esperar, la crisis ha ralentizado aún más los esfuerzos para el cumplimiento de estos objetivos, que se alejan cada vez más de la meta del 2015.
      Los problemas globales requieren de soluciones globales. ¿Hay verdadera voluntad para afrontarlos y resolverlos? ¿O vamos a seguir poniendo vallas y enviando antidisturbios a las fronteras?

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  5. vaya otro blog endofobo , que apuesta por el genocidio de Europa.

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    1. Palabras mayores son esas, amigo "tú". Y muy gruesa la acusación. Te ha costado poco escribirla pero no te has dignado defenderla. Aquí, como has visto, la costumbre es argumentar, desarrollar, aportar datos, documentos...Debe ser que las palabras pesaban demasiado y has quedado agotado por el esfuerzo de traerlas hasta aquí. Aquí se quedarán, tan lapidarias, y tan vacías como las has dejado.

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  6. Me preocupa y me asquea, leer una cantidad enorme de opiniones en diferentes periódicos y blogs digitales, favorables a la discriminación sanitaria de los inmigrantes que no tengan "papeles".
    Es de sobra conocido el problema del descenso de natalidad en Europa, lo cual predestina al Viejo Continente a quedarse sin "mano de obra nativa" en pocas décadas.
    El informe de Joseph Chamie del año 2000 no deja de ser una premonición basada en cifras, pero por lo menos, debería preocuparnos lo suficiente como para intentar buscar soluciones.
    Si buscamos soluciones egoístas, debemos entender que la llegada de cualquier trabajador a nuestro tejido laboral significa aportación a la Seguridad Social, lo cual incide en el sistema de pensiones.
    Si las soluciones son altruístas, debemos pensar que esas personas que llegan en pateras, muertos de hambre y sed, son seres humanos y como tal, ciudadanos del mundo, con todo lo que eso conlleva.

    Mi opinión particular es, que Africa será el granero del mundo dentro de no muchas décadas, sobre todo a partir de la caída de las políticas neoliberales que ahora mismo gobiernan occidente y que han de caer por su peso monopolizador de los recursos y de la riqueza.
    La gran mayoría de la ciudadanía es un rebaño que se deja dirigir por líderes cada vez menos carismáticos, salidos de partidos políticos que año tras año dejan ver sus carencias ideológicas, basándose sólo en sus necesidades económicas individuales.
    Creo que fue Abraham Lincoln el que dijo: "Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo."

    Todo inmigrante extraña su tierra y en cuanto puede, vuelve a ella para implantar la calidad de vida que ha percibido en la llamada "clase media" occidental.
    Así pasó con nuestra inmigración en los años cincuenta, que volvieron con cuatro perras para comprarse una vivienda y dar estudios universitarios a sus hijos.
    Y así pasará con estos inmigrantes, que simplemente quieren ser 'personas' entre 'personas', para poder vivir dignamente en su tierra y procurarles un futuro con esperanzas a sus hijos.

    Mientras tanto, pidamos a nuestros políticos que resuelvan los problemas, -que es su obligación-, en lugar de demonizar a los que simplemente quieren que les traten como lo que son: PERSONAS.

    Un saludo.



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    1. Muchas gracias por colaborar en esta difusión y recuperación de los valores humanos que están últimamente tan denostados, como bien dices al principio. Tu comentario se suma así a esa importante labor que pretendemos,y que, por otro lado, no acabamos de entender porqué tiene que ser tan difícil: defender la dignidad del ser humano.

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  7. Entiendo que muchas de las expresiones de rechazo hacia determinados grupos de inmigrantes son producto de la frustración. En Argentina es común observar que los hospitales públicos están atestados de hermanos bolivianos, peruanos, etc. Por ello las personas normalmente contratan un seguro de salud privado. Ante situaciones como estas es esperable, aunque injustificable, que algunas personas vean a los inmigrantes como una amenaza. Desde luego que quien emigra no es responsable pero lamentablemente los recursos, siempre, son escasos. Lo correcto sería dirigir los reclamos hacia quienes gobiernan y no hacia aquellos que por necesidad buscan un presente mejor.

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    1. Sí que lo lógico y lo justo sería dirigir la indignación contra quien escatima y limita los recursos para toda la población, el hambre y la necesidad no son buenos consejeros, no permiten pensar con claridad. Y, ya sabemos que ofrecer un adversario en la misma adversidad es una forma de desviar la atención de los verdaderos responsables de la situación. Lamentablemente funciona. El nacionalismo y la xenofobia van siempre de la mano de la miseria.

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  8. Interesante conversación pero creo que se deberían considerar otras realidades y horizontes que nos ayuden a entender y gestionar mejor el fenómeno de la inmigración. Para empezar, en el mundo hay más de 200 países y creo que todos controlan sus fronteras y tienen sus leyes de inmigración.

    No vale, por ello, valorar escenarios en los que un único país abra sus fronteras y aun más si ese país tiene un cierto desarrollo, tal como es el caso de España. No procede, pues, plantear argumentos de acogida de inmigrantes a la brava, sin controles. Creo que estaremos todos de acuerdo en esto .. y no procede invocar los Derechos Humanos y conceptos parecidos.
    Por otro lado, con la globalización de la economía y de todo lo demás, estamos ante un escenario en la que la competencia es clave para mantener un buen nivel de vida de los ciudadanos. Cada país debe trabajar, por ello, por conseguir una estructura de economía real fuerte, competitiva, para competir con China, con Alemania o con quién sea. Este es el mundo real y mal iremos si no trabajamos sobre la realidad. La conclusión de ello es que todo país intentará captar a los inmigrantes más capacitados para fortalecerse para su futuro.

    La inmigración masiva en España, desde el año 2000, nos cogió sin vacunar y ello originó que se realizara en base conceptos no siempre reales. Realmente, esa masiva inmigración vino apoyada por una serie de tópicos que, en general, eran y son falsos. Por ejemplo, los medios de comunicación justificaron durante algunos años el que los inmigrantes que estaban llegando nos iban a pagar las pensiones. Estaba claro que no era así pues eran inmigrantes con baja cualificación, con sueldos muy bajos, por lo que harían falta 6 u 8 inmigrantes para pagar una pensión media. No es posible pagar buenas pensiones con empleos o personas de bajo nivel o en un país con un bajo nivel de desarrollo.

    Tampoco debemos apoyarnos en el tópico falso de las ayudas discriminadas a África. Ten amigos allí que están cansado de que los tratemos como niños y que le causemos mucho daño con esas ONG que se descuelgan por allí. Comentaba uno que tenía una fábrica de pantalones en Nigeria (no estoy seguro ahora si era en este país) y desembarcaron allí unos barcos con montones de ropa, y pantalones, donados desde Europa y de hundieron su empresa. Otro ejemplo es un hospital que tenía a buenas enfermeras con el sueldo de allí pero llegaron desde España para una acciones de no sé qué y esas enfermeras se fueron con los españoles pues les pagaban el doble .. y el hospital con problemas. Por ello no debemos cargar mucho las tintas en que tenemos la obligación de apoyar el desarrollo de esos países sino simplemente animarles a que asuman la responsabilidad de su futuro y que trabajen para ello día y noche.

    Y también había que tratar más a fondo los problemas que plantea la multiculturalidad. Sabemos que los especialistas en este tema la consideran como bombas de relojería que acaban explotando antes o después, lo que debe preverse con antelación.

    Saludos.
    José Ramón

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    1. Sí que es una conversación interesante y larga, y es verdad, amigo José Ramón, que aún quedan por estudiar otros horizontes y otras “realidades”. Pero por tu comentario, que agradezco, deduzco que se te han pasado por alto algunas cuestiones que sí se han tratado aquí, bien en el artículo que sirve de base a la discusión, bien en los comentarios posteriores; o que, simplemente, quizás hayas malinterpretado.
      Para empezar, todos los países tienen leyes de extranjería e intentan, con mayor o peor fortuna, controlar o “gestionar” el fenómeno de la inmigración en sus fronteras. Nadie aquí ha dicho lo contrario, ni nadie ha defendido que España no haga lo propio, ni que tenga que “abrir sin más sus fronteras”, “a la brava”, y “sin controles”. Claro que puede decidir quién entra y quién no, debe y lo hace. Lo que dice el artículo es que es muy difícil, o imposible, “evitar” o “resolver” la inmigración siempre que no se quieran resolver las causas que la provocan. Es decir, siempre que haya miseria y miserables que la padezcan habrá gente que intente escapar de ella. Y no se invoca ningún Derecho Humano que tenga que reconocer ningún gobierno para justificar ni comprender el fenómeno de las migraciones, no, es más un derecho Natural que sirve para explicarlo. Y parto de ese “mundo real” que tú mismo invocas para no errar en el arbitrio de las soluciones, pues mal se puede resolver aquello que no se entiende o que no se quiere entender. Dicho de otra manera, los países tienen el derecho y el deber de controlar sus fronteras, claro que sí, pero esto no anula el derecho y el deber de la gente de escapar de la miseria. Bastarán unos pocos datos para demostrar que por muchas leyes y controles que se pongan en las fronteras, la inmigración no se resuelve ni se evita mientras no abordemos de verdad los problemas en los países de origen.

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    2. Como España, Francia realizó numerosas regularizaciones masivas de inmigrantes indocumentados (siempre con gobiernos socialistas), y aunque la llegada de la crisis y de Sarkozy ha endurecido la Ley de Extranjería con expulsiones masivas, aún se calcula que pueden existir entre 200.000 y 400.000 inmigrantes ilegales. El número de expulsiones desde 2007 rondan los 25.000, aunque el record fue el año pasado, en 2012 se expulsaron 32.922. El gobierno de Hollande no ha terminado con las expulsiones, pero ahora contempla también regularizaciones, unos 30.000 al año, esa es la pretensión. Las condiciones: se darán papeles a los trabajadores que lleven como mínimo cinco años en Francia, a los que hayan estado trabajando al menos ocho meses en los dos últimos años (o 30 meses en los últimos cinco años) y puedan presentar pruebas como un contrato o nóminas. También a los padres que lleven cinco años en Francia y tengan a un hijo escolarizado desde al menos tres años. En Alemania la inmigración ilegal ha crecido con la crisis un 18,6%, según el informe presentado hace poco por María Böhmer, ministra adjunta para migraciones. Además, se han inventado allí un estatuto curioso, el de “inmigrante semilegal o tolerado”, que puede afectar a unas 175.000 personas. Son personas que solicitaron asilo político y les fue rechazado, pero a los que no se puede expulsar a sus países por motivos de conflicto o de “graves dificultades económicas”; destacan los kurdos de Turquía, los serbios y los bosnios. De estos se pretende regularizar entre 60.000 y 80.000. En 2006 Italia regularizó a 480.000 inmigrantes. La inmigración ilegal, no obstante, ha descendido con la crisis, pero aún llegan inmigrantes a sus costas y a sus islas procedentes del norte de África, de Libia especialmente. Tan desesperado estaba Berlusconi, que en abril de 2011, en una reunión con Sarkozy, pidió ayuda a Europa porque era incapaz de controlar la inmigración. Fruto de esa misma desesperación fue aprobar al mes siguiente la ley que convertía en delito la inmigración ilegal. No ha servido para nada. Y, por último, Obama, en Estados Unidos, pretende regularizar a, nada más y nada menos que a 11 millones de inmigrantes ilegales. Esta es, amigo José Ramón, la realidad, que acaba imponiéndose a las intenciones, aunque estén plasmadas como leyes.

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    3. Por otro lado, y, como decía antes, creo que no le has prestado mucha atención al artículo porque aquí, todas las conclusiones se levantan sobre datos y no sobre “tópicos”. Más bien eres tú el que sin aportar datos ni fuentes que te apoyen pretendes poner en duda la contribución de la inmigración al sostenimiento del sistema de pensiones y, de paso, negar también su aportación económica. En los comentarios precedentes hay datos sobre este asunto que puedes repasar para no alargar más esta respuesta. No obstante, y de modo general, “los cálculos coste-beneficio sobre la inmigración resultan extremadamente complejos, dada la dificultad de considerar todas las variables intervinientes. Pese a ello, todos los análisis sobre esta cuestión apuntan a que la inmigración tiene efectos económicos netamente positivos para la sociedad receptora. La inmigración contribuye de diversos modos al desarrollo económico: favoreciendo un incremento del empleo (mediante el aumento de la población activa y de la tasa de actividad femenina; disminuyendo las rigideces en el mercado de trabajo); mejorando la renta per cápita (mediante la influencia sobre las tasas de actividad y de empleo); contribuyendo a las arcas públicas (mediante impuestos directos e indirectos, así como con cotizaciones a la seguridad social); favoreciendo el aumento del consumo, y potenciando la creación de nuevas empresas”. "Inmigración y Estado del Bienestar en España", Obra Social La Caixa, 2011. Por otro lado, el catedrático de economía aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, Josep Oliver Alonso, coordinador del Anuario de la Inmigración en España, subraya la inevitabilidad de la inmigración: "Es cierto que un país, como la España de finales de los setenta, que decidió colectivamente no tener hijos o tenerlos en proporciones muy reducidas decidió, probablemente sin saberlo, que tendría inmigración en proporciones notables, en especial si quería crecer económicamente". Otros documentos que puedes consultar: "Inmigración y Economía española: 1996-2006", Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno, 2006; "La sostenibilidad del sistema de pensiones en España: envejecimiento, inmigración y productividad", Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 2007; “Envejecimiento en inmigración: consecuencias sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones en España”, Zenón Jiménez-Ridruejo Ayuso, Revista del Ministerio de Trabajo e Inmigración, 2008, págs. 359-378.

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    4. En cuanto a la Ayuda Oficial al Desarrollo, no pongo en duda las anécdotas que comentas, pero no deberías tomarlas como excusas para echar por tierra “cualquier tipo de ayuda” a los países menos desarrollados, como defiendes al final de tu comentario. Tus anécdotas sólo prueban que es necesario, no dar más ayuda, sino que la ayuda sea “mejor” y “más eficaz”. Y para ello es necesario cambiar muchas cosas, para empezar, los países donantes deben respetar los planes de desarrollo interno elaborados por los propios países receptores, desligar la ayuda a la compra por parte de los receptores de productos industriales de los donantes, que la ayuda se ofrezca en función de las necesidades económicas de los receptores y no en función de los intereses políticos de los donantes…éstas y otras muchas propuestas, con datos oficiales, puedes encontrarlas en el documento elaborado conjuntamente por la Campaña del Milenio de las Naciones Unidas, la Campaña Pobreza Cero y la Coordinadora de ONG para el Desarrollo en España que se llama Mejor Ayuda (julio, 2008). También puedes consultar el informe de Intermon Oxfam, Realidad de la Ayuda 2007-2008. El primer documento coincide con lo que pides: “Aumentar la Eficacia de la Ayuda significa apoyar a los países en desarrollo para mejorar las condiciones de vida de su población y erradicar la pobreza extrema. Por ello, es imprescindible que la ayuda se centre en las prioridades fijadas por los propios países en desarrollo. No se trata de que los países ricos, los donantes, desarrollen a los países más pobres, sino de que la ayuda que prestan contribuya a generar las condiciones necesarias para que los países en desarrollo avancen por sí mismos”. Pero sí que sería un tópico pensar que lo pueden conseguir ellos solitos, aunque “asuman su responsabilidad” y “trabajen día y noche”. Entre otras cosas, porque, como has dicho en tu comentario, vivimos en un mundo “globalizado para la economía y para todo lo demás”, y en este mundo globalizado las normas las dictan los países ricos, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio, el G-20…., y no son precisamente reglas justas y equitativas, como ha demostrado Joseph Stiglitz en otra obra que también te recomiendo, “El malestar de la globalización” (Taurus, 2002), sin hablar ya de nuestra propia responsabilidad pasada (herencia colonial) y presente (neocolonialismo/globalización) en la situación de atraso de los todavía países subdesarrollados. El tema es tan importante que merece ser tratado en un artículo aparte, por lo que, espero, podamos seguir cambiando impresiones.

      Saludos.

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  9. Buenos días Juan. Está claro que la emigración es una fuerza natural que está ahí y con la que hay que lidiar pues los humanos, cómo todos los animales, queremos acceder a donde mejor podamos vivir.
    Dice usted que es muy difícil, o imposible, “evitar” o “resolver” la inmigración siempre que no se quieran resolver las causas que la provocan, esto es, la miseria en sus países de origen.
    Es evidente que la diferencias en desarrollo y organización entre los países son muy altas anima a la emigración masiva hacia donde hay posibilidades de obtener mejores ventajas económicas o de nivel de vida y que esta fuerza tan grande que tengamos que admitir la realidad de que nunca se podrá evitar por completo la inmigración de unos países a otros. Pero claro, un cosa es admitir que nunca se podrá evitar por completo las inmigraciones ilegales y otra es admitir el que no se puede o deba hacer nada para reducirlas al mínimo razonable.
    Los dos, usted y yo, coincidimos en que con la organización del mundo actual, con más de 200 países -y nadie plantea la posibilidad de un gobierno mundial para un horizonte cercano o medio- cada uno de ellos tienen el derecho y el deber de controlar sus fronteras y decidir quién entra o sale por las mismas. Bueno, podíamos profundizar algo más en ese derecho moral a admitir a unos inmigrantes y a otros no. Aquí entraríamos en el deber moral de admitir a los refugiados políticos, si esa admisión es temporal o no, pero este es un matiz cuyo análisis se puede independizar de la inmigración económica, que es la que nos ocupa.
    Bien, como he dicho antes, siendo realistas debemos, incluso, admitir que es imposible "evitar" o "resolver" totalmente el problema de la inmigración pero eso debe hacer más exigente la necesidad de establecer los criterios o reglas para regularla. Buscando un símil, también estamos seguros que no podemos evitar al 100 % que todo el mundo cumpla las reglas de tráfico pero no por ello debemos de abandonar el código de circulación que nos obliga a cumplir ciertas normas con las correspondientes penalizaciones.
    El primer concepto o criterio que debemos admitir es, pues, que la inmigración debe ser legal y regulada por el país receptor. Podemos partir de este punto.
    Pero la realidad es otra, dice usted, y para ello pone los ejemplos de las regularizaciones realizadas por Francia, Alemania, Italia ... y ahora la que está prevista en EEUU. Eso es así y es una incongruencia que confunde a muchos de los que nos preocupamos por este problema ¿Por qué estas regularizaciones de inmigrantes ilegales? La razón está en que es una inmigración diferente a la de siglos atrás. Antes, la inmigración era normalmente de los países más desarrollados a los menos desarrollados o baldíos, donde los emigrantes llevaban allí nuevas tecnologías, nuevos conocimientos y se hacían con el poder real de esos países. Los españoles emigramos a América al principio por la fuerza de las espadas y después los que nos recibían allí no eran los nativos sino los hijos o nietos de europeos. Los nativos lucharon contra los inmigrantes europeos, pero perdieron y tuvieron que aceptar esa inmigración.
    Ahora, sin embargo, es una inmigración a la inversa que cogió desprevenidos a todos los países desarrollados. Es una inmigración de los países pobres a los más desarrollados (que no suelen ser los más ricos en recursos naturales). Es un tipo de inmigración reciente, desde hace 50 años a lo sumo, y ha sido masiva en muchos países, lo que ha generado problemas de convivencia, de racismo. Debemos tener en cuenta que los problemas de racismo y otros dependen de los porcentajes. Un porcentaje de personas de otra etnia de 1-2 %, por ejemplo, nunca genera racismo pero cuando ese porcentaje se incremente por encima del 10 % inevitablemente surgen problemas.

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  10. Bien, continuamos con las consecuencias de las regularizaciones masivas realizadas por esos países. El desconcierto ante ese nuevo tipo de inmigración y circunstancias particulares -conceptos religiosos y morales imperantes, etc.- generaron disfuncionalidades entre las leyes que regulaban la inmigración y la inmigración real, dando lugar a esas regularizaciones de ilegales que usted cita.
    Sin embargo, esas regularizaciones de ilegales plantearon dudas morales a muchas personas y con razón. Admitiremos que las reglas de convivencia, nuestra leyes, deben ser de sentido común, lógicas, dentro de lo posible, y aquí nos podemos plantear ya con una pregunta que tiene una importante carga ética.
    ¿Son éticamente morales las regularizaciones masivas de inmigrantes ilegales?
    Yo opino que no son justas. Por circunstancias de trabajo pasé largas temporadas en países hispanoamericanos y allí vi como nativos de esos países intentaban emigrar a España legalmente pero al final se daban cuenta que no merecía la pena ese esfuerzo, sino que le era mucho más fácil entrar en España ilegalmente para conseguir después la regularización vía arraigo. Este concepto, este criterio, no es natural en nuestra cultura occidental, el admitir con toda claridad que es mejor actuar ilegalmente que legalmente. Estaremos de acuerdo que los puestos de trabajo ocupados por los inmigrantes ilegales van en detrimento de los que intenten emigrar legalmente. Esto es indiscutible, que la ilegalidad añade injusticia.
    Ahora mismo esos países admiten que hicieron regularizaciones de ilegales pero todos opinan que ese no es el camino, que deben evitarse por todos los medios, prohibirse por ley, incluso. No es justo premiar las conductas ilegales como se hace en España con el concepto de la regularización por arraigo.
    Concluyendo sobre este punto parece de toda lógica qué:
    • la inmigración debe ser legal
    • Debería prohibirse las regularizaciones masivas de inmigrantes ilegales.
    • Cada país tiene el derecho de elegir a los inmigrantes que considera más adecuados para fortalecer su futuro.
    • La inmigración para un país puede ser extraordinariamente positiva si admite a los inmigrantes adecuados o puede ser negativa en caso contrario. Debe, por ello, gestionarla con rigor.

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  11. Con relación a las fuerzas que originan la inmigración, esto es, la brecha económica existente entre unos países y otros debemos tener muy claro que este es otro tema, que no debemos mezclaron con la gestión de la inmigración. Podemos analizarlo y hacerlo incluso ahora aquí, dentro de este mismo apartado, aunque no sea lo correcto.
    El este mundo, en nuestra querida Tierra, estamos viviendo una aceleración impresionante en las condiciones de vida de los humanos, una especie más entre los animales que la habitamos. Esta aceleración es el fruto de siglos para comprender leyes que rigen la naturaleza. Estos esfuerzos para conocer las leyes de la naturaleza se realizaron con más éxito en Europa y el Oriente Medio más que en ninguna otra parte del mundo. Los esfuerzos de Newton, Leonardo da Vinci, Darwin ... han dado ahora sus frutos y nos han permitido dar la vuelta al mundo en pocas horas o hablar casi instantáneamente con nuestros hijos que están en Australia, por ejemplo.
    Claro está, la velocidad de este desarrollo es diferente en unos países a otros y, además, se producen disfuncionalidades que generan enormes problemas. Por ejemplo, la llegada de las medicinas a África ha generado un incremento de si población desproporcionado y no acorde con su desarrollo tecnológico, que deben corregir.
    Este es un tema apasionante pero creo que debemos desligarlo de los problemas que plantea la gestión de la inmigración.
    Volviendo un poco atrás. El desarrollo de la civilización occidental se ha basado, entre otras muchas cosas, en la existencia de una normas morales generales -el cristianismo ha configurado y armonizado Europa, nos guste o no- complementadas con la existencia de normas o leyes aplicadas a toda la población. Los conceptos tales como que las leyes están para cumplirlas aunque no nos gusten han facilitado en enorme éxito de nuestra civilización occidental. Y debemos estar orgullosos de ello pues todas las civilizaciones del mundo intentan copiarnos.
    Por ello, el disponer de leyes que regulen la inmigración y la obligación de cumplirlas debe ser un objetivo obvio. Sin embargo, tengo la impresión de que esta idea tan sencilla parece que está diluida en otras consideraciones nada naturales con el rigor propio del pensamiento occidental.
    Insisto, estas conversaciones son enormemente interesantes y debo darle muchísimas gracias por el esfuerzo de plantearlas.
    Saludos cordiales,
    José Ramón

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    1. Querido José Ramón, aunque, como parece, estamos de acuerdo en algunos puntos, sigo pensando que cometes graves errores de "método" que hará que tus buenas intenciones choquen inevitablemente, una y otra vez, con la "realidad". De nuevo, nadie ha dicho aquí que los países no deban controlar el tránsito por sus fronteras, pero la realidad es que es tan difícil, que en todos los países hay grandes "bolsas" de inmigración "ilegal", y no porque no tengan leyes, o porque no quieran que "la inmigración "deba" ser legal. Es evidente que tus deseos, o los deseos e intenciones de los países receptores de inmigración no coinciden con la realidad, y ahí están los datos para probarlo. Es verdad que plantear regularizaciones en base al arraigo puede ser un agravio comparativo con aquellos que han respetado las normas, pero su prohibición, como propones, no acabaría con la inmigración ilegal. Para combatirla con un mínimo de eficacia deberías actuar en varios frentes. En los países receptores, por ejemplo, debería ajustarse la demanda de mano de obra extranjera a las necesidades reales del mercado (pues la irregularidad se genera en el desajuste entre los que se demandan oficialmente y los que realmente se necesitan o puede absorber el mercado, a no ser, que quieras aplicar el estereotipo de que los inmigrantes irregulares vienen todos a delinquir), penalizar a aquéllos que empleen y exploten inmigrantes irregulares....y habría que actuar en los países de origen. Y este es el error que cometes, un error de metodología básica. Pues aún admitiendo que la inmigración es un "problema", todo "problema" se resuelve atajando las causas que lo provocan, más que los efectos que causan. Éstas sólo son paliativas por punitivas. Además, ¿cómo puedes reconocer que "es evidente que la diferencias en desarrollo y organización entre los países son muy altas anima a la emigración masiva hacia donde hay posibilidades de obtener mejores ventajas económicas o de nivel de vida", y decir, al mismo tiempo que "las fuerzas que originan la inmigración, esto es, la brecha económica existente entre unos países y otros, debemos tener muy claro que este es otro tema, que no debemos mezclarlo con la gestión de la inmigración"? ¿Cómo es posible, siquiera intentar resolver un problema, sin querer atender a las causas que lo provocan?

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  12. Hola Juan, es gratificante ver como coincidimos en algunos puntos muy importantes. Por mi parte puede que no siga el método correcto, lo que sumado a que escribo rápido de lugar a cierta confusión en mis escritos, pero bueno, así todo es más vivo. En esta ocasión voy a empezar por lo último de tu escrito. Dices "¿Cómo es posible, siquiera intentar resolver un problema, sin querer atender a las causas que lo provocan? .
    Es que yo no creo que se puedan eliminar totalmente las causas económicas que provoquen inmigraciones. Los humanos, como todos los animales, evolucionamos en nichos en los que se progresa o evoluciona a distinta velocidad. Recuerdo que en una entrevista al arqueólogos Juan Luis Arsuaga (director de Atapuerca) le preguntaban el porqué de la evolución humana y él respondía que el único fin de evolucionar es sobrevivir (darwinismo al fin y al cavo). Y hoy todos los países se esfuerzan en evolucionar más rápido que los demás y de ahí las ayudas en I+D a sus empresas, las inversiones en educación, etc. Y esto no es que sea bueno ni malo, es un hecho, una realidad, es así. Cada país intentará tener mejores máquinas, mejores deportistas, mejores artistas, ... es la fuerza de la naturaleza, es la genética de la vida.
    Otra cosa es que a los países, a los humanos, no nos interesa que existan brechas económicas ni de otros órdenes demasiado grandes, por mero egoísmo. Cómo sabrás, Juan, el altruismo (solidaridad, caridad, perdón, etc.) entre los humanos -que también existe en todos los animales incluidas la bacterias- es una herramienta que nos resulta positiva para sobrevivir y, por ello, los países se ayudan unos a otros hasta cierto límite, claro.
    Esa es la realidad que deberíamos admitir, la natural existencia de desigualdades entre los países. Creo que esas desigualdades existen ahora y van a perdurar en el futuro. Al fin y al cabo la historia nos muestras como las civilizaciones progresan en unos momentos y se debilitan después.
    Ahora pasemos al problema de la inmigración. Estamos de acuerdo, entonces, en:
    • La inmigración debe ser legal.
    • Las regulaciones masivas de ilegales es un agravio para los emigrantes legales y es contraria a los principios éticos de la sociedad occidental, y creo que de todas las sociedades.
    Podemos seguir profundizando en estos temas, matizándolos, pero ahora tengo poco tiempo por lo que te propongo que analicemos en qué grado son correctas mis opiniones relativas a las desigualdades naturales entre países ¿Son inherentes a la propia evolución natural?¿Son inevitables?
    Claro, si llegáramos a la conclusión de que siempre existirán desigualdades -que por otro lado son el motor para evolucionar- podríamos centrarnos mejor en el asunta de la gestión de la inmigración.
    Un saludo,
    José Ramón.

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    1. Querido José Ramón: Como he dicho antes, el tema de la globalización y la responsabilidad del mundo desarrollado en la creación y mantenimiento de las desigualdades económicas del mundo actual me parece demasiado importante como para relegarlo a esta sección. Pero, de todas formas, pareces olvidar que estamos hablando, no de cataclismos naturales, sino de cataclismos humanos, que afectan a los humanos, y que está en sus manos resolver, si quisiera. Como adelanto, unos datos de muestra:A finales del siglo XX los habitantes de Europa y Estados Unidos gastaron 17.000 millones de dólares anuales en alimentos para animales domésticos, pero no lograron invertir los 13.000 millones de dólares anuales necesarios para eliminar el hambre. En el año 2000 la Unión Europea subvencionaba con 913 dólares a cada vaca de su territorio pero sólo destinó 8 dólares a cada persona africana para ayudarla a salir de su pobreza.En 1994 James Tobin, premio Nobel de Economía, calculó que con sólo aplicar un impuesto del 0,5% a las transacciones financieras se habría obtenido ese año un billón y medio de dólares. Esa cantidad era más que suficiente para erradicar la pobreza en el mundo, dado que para reducirla a la mitad en 10 años sólo se necesitaban 135.000 millones de dólares anuales (el 0,5% del PIB de los países ricos en el 2005). Dime, amigo José Ramón, que esto "es la fuerza de la naturaleza", o que "forma parte de la genética de la vida". En uno de tus comentarios hablabas del cristianismo como factor armonizador de Europa. Mucho han debido cambiar los valores cristianos, no hay duda.
      Lo demás no tiene ya mucho recorrido. Pues, por mucho que repitas que la "inmigración debe ser legal" no vas a acabar con la inmigración ilegal. En todo caso, quizá sería bueno hacer campañas en el África subsahariana, pongo por caso, para decirles a los enfermos, sedientos y hambrientos, que, puesto que la "inmigración debe ser legal" tienen que olvidarse del instinto de supervivencia que antes invocabas por boca de Arsuaga, y que "deberían" quedarse donde están y esperar tranquilamente la muerte (ya sabes que la esperanza de vida ronda los 40 años), pues, sólo a ellos les está vetada la "genética" de la supervivencia, por obra y gracia de los países desarrollados.
      Saludos

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    2. Si se me permite entrar en la conversación, diré, de manera muy general -no quiero extenderme-, que las desigualdades entre países no siempre y no sólo son 'naturales'. Baste mencionar cómo los países occidentales llevan 125 años esquilmando los recursos de África, con el pretexto de su desarrollo a través del colonialismo. Es curioso que este argumento -la justificación del aprovechamiento de los recursos del tercer mundo y el uso de su mano de obra barata para la obtención de beneficios de las grandes compañías del primero- parecía haber desaparecido tras la descolonización, pero ha vuelto a ponerse de moda entre los defensores del neoliberalismo económico, tanto como el argumento de que si un país del tercer mundo no progresa es porque su gente no quiere progresar. Si bien es cierto que África tiene sus peculiaridades climatológicas que producen ciertas desigualdades 'naturales', no es menos cierto que se la sigue expoliando de todas las formas posibles. Quiero decir con esto que siempre he visto el fenómeno de la inmigración como una consecuencia 'natural' de aquellas (y de estas) políticas de expansión industrial. Quizá, si Europa y Occidente han usado a su antojo sus recursos, deban también ser responsables subsidiarios de los problemas del tercer mundo, y por ello no basta con decir simplemente: "Váyanse, aquí no cabemos todos".
      Sí podemos y debemos discutir y repensar la gestión de tal o cual dinámica establecida, en lo relativo a los procesos de regularización, o a cómo mejorar la eficacia de la inversión en políticas de desarrollo. Es evidente que se puede hacer mejor, pero no me parece que la gestión de la inmigración en el país receptor deba desligarse de la actuación en origen, porque, si bien la gestión es un problema 'práctico', 'de tratamiento inmediato', la cooperación para el desarrollo es, no sólo acudir a las raíces del problema, sino también una cuestión ciudadana de 'filosofía de estado'.
      Y es que me aterra -disculpe, José Ramón, pero así es- oír a muchas personas esgrimir el argumento de la 'naturalidad' de las desigualdades para justificar la negación de asistencia al necesitado. Desde mi punto de vista, si aceptamos esto, estamos haciendo una dejación absoluta de los valores humanos universales que las sociedades occidentales pregonan de sí mismas, de esos valores que se usan como argumento para defender la 'superioridad' de los sistemas democráticos como los menos malos de entre aquellos por los que el ser humano puede regirse. Si aceptamos la 'naturalidad' de las desigualdades, estamos renunciando a construir un mundo mejor para todos y estamos proclamando que nuestros deseos de justicia, de equilibrio, de igualdad, sólo nos parecían importantes mientras nos proporcionaban beneficios a nosotros, pero, una vez alcanzado nuestro bienestar, es el momento de desechar esos deseos y aceptar las desigualdades... para los otros. En mi opinión, el mundo occidental no puede llamarse civilizado mientras permita que un niño pase hambre, no puede llamarse justo si no compadece el dolor ajeno, en cualquiera de sus formas. Si aceptamos la 'naturalidad' de las desigualdades, dejamos de ser demócratas para ser totalitarios, dejamos de ser humanos para convertirnos en animales. Este blog se llama UTOPíA. ¿Por qué será?

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  13. Buenos días Elena, Juan y otros que puedan leernos. Estamos de acuerdo en que estamos abordando dos temas muy diferentes aunque cada uno de ellos tiene fuertes repercusiones respecto al otro. Bien, para no alargarme y que esto siga vivo voy a partir mi exposición en dos partes: la primera para ampliar la discusión de la gestión de la inmigración en lo relativo a las grandes bolsas de inmigrantes ilegales para después pasar al tema de las desigualdades en el mundo.
    Con relación a la inmigración ya estamos de acuerdo en que debe ser legal y que la inmigración ilegal es intrínsecamente injusta, entre otras cosas, por penalizar a los inmigrantes legales. Creo que esto es simple sentido común y nada más.
    Quedaría analizar el porqué de esas grandes bolsas de inmigración ilegal que se han generado en España y en otros países. Bien, una de las razones es la que comenté en una intervención anterior; este tipo de inmigración, de los países pobres a los ricos, cogió por sorpresa y sin vacunar, así que por diversas razones propias de nuestra cultura occidental (alto nivel de altruismo, de proselitismo de nuestros valores, egoísmo de otros (empresarios para disponer de mano de obra barata, clases medias o altas para disponer de servicio doméstico muy barato, etc.), no hubo voluntad de hacer cumplir las leyes. Por ejemplo, en España se recomendaba a la policía que hicieran la vista gorda y no detuvieran a los inmigrantes ilegales o la misma prohibición de que la policía consultara los datos del padrón para detectar las personas que residían ilegalmente en España. Más o menos eso había ocurrido en otros países aunque después éstos introdujeron más rigor. En España, como siempre, nos pasamos y más del 90 % de los inmigrantes legales tuvieron como origen una entrada ilegal en España (regularización por arraigo y reagrupamientos familiares a partir de una entrada ilegal en España).
    Claro, esta laxitud chirría con la cultura occidental de respecto a las leyes, a la honradez, honestidad, etc. por lo que ahora el camino parece que está claro. Simplemente hacer cumplir las leyes y de ahí esos conflicto relativos a la prestación de la sanidad a los ilegales, por ejemplo. En otros países de Europa ya transitaron este camino y ahora allí nadie discute de que los inmigrantes ilegales solo deben tener derecho a la atención médica de urgencia.
    Insisto, la enorme ventaja moral de la cultura occidental está en hacer cumplir las leyes por encima de sentimentalismos, clanes o intereses. Por ello sorprende ver como tantas personas mezclan la exigencia de cumplir la legalidad con sentimientos o solidaridad mal entendida.
    Otro punto en lo que andamos muy confusos es en el control de la entrada de inmigrantes a España. Ahora mismo España y Europa están gastando un montón de dinero en controlar las fronteras, exigencias de visados, etc. lo que no considero lógico y deberían replantearlo aunque es difícil pues existen muchos intereses en manejar esos dineros. El transitar entre países debería ser fácil y así un africano debería poder venir a España sin ningún problema, incluso sin visado, para estudiar, asistir a una conferencia o lo que sea. Lo que habría que penalizar con dureza es la permanencia ilegal en un país. Esto es, entrada fácil, por los tiempos establecidos y máxima dureza por el incumplimiento de las condiciones. Es lo sencillo, barato y lo justo. Creo que este también es un asunto que genera enorme confusión y sería muy bueno que opinéis sobre él, sobre la forma de controlar la inmigración ilegal. ¿Qué opináis sobre este criterio de control de la inmigración?
    Y, por cierto, no creo que proceda hacer campañas en los países de origen. En Europa todo el mundo aceptamos que el desconocimiento de la ley no nos exime de cumplirla. No es correcto que los tratemos como a niños. Los que vienen a España no son los más pobres sino las clases medias, las más pudientes, que ven la TV y deben asumir sus responsabilidades como cualquier persona. Eso les dignifica, no debemos menospreciarlos.
    Y paso al punto siguiente.

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  14. Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 3, 7-12

    Hermanos:
    Ya sabéis cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: no vivimos entre vosotros sin trabajar, nadie nos dio de balde el pan que comimos, sino que trabajamos y nos cansamos día y noche, a fin de no ser carga para nadie.
    No es que no tuviésemos derecho para hacerlo, pero quisimos daros un ejemplo que imitar.
    Cuando vivimos con vosotros os lo mandamos: El que no trabaja, que no coma.
    JÍ Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada.
    Pues a esos les mandamos y recomendamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan.

    Palabra de Dios.
    Y más, el "dar a César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", son conceptos clave, entre otros muchos, propios de nuestra cultura y que explican nuestro éxito. No debemos olvidar nunca que las religiones son hechas por los hombres y para los hombres.
    Y sobre la lectura anterior no estoy de acuerdo, querido Juan, de que el dinero puede hacer mucho por África. Todos sabemos que normalmente a quien le toca la lotería acaba muy pobre y desgraciado a los pocos años. Yo a mis hijos le explique muchas veces la diferencia entre la suerte y la buena suerte. Y debemos tener mucho cuidado con lo que dice la ONU o la FAO, pues son organismos de burócratas que básicamente les gusta hablas de dinero y utopías ... es su modo de vida.
    Y Elena, no estoy de acuerdo en que los europeos hemos expoliado África desde hace 125 años. Simplemente tenemos que comparar el África de hace 125 años, con una población de unos 100 millones de habitantes en continuas guerras unas tribus con otras, y lo que hay ahora. Su población aumentó a más de 800 millones lo que demuestra que hubo un enorme incremento de los recursos puestos a disposición de sus habitantes pues sino no sería posible ese incremento de la población. Entonces no tenían carreteras, ni medicinas modernas, ni mandioca llevada allí por los blancos, ... África ha progresado enormemente desde entonces, esto es indiscutible, creo yo... y eso mismo ha pasado en otros lugares del mundo. Y aquello también era duro. En Sudán, por ejemplo, la población aumentaba en los años de buenas lluvias y se moría en las temporadas (años) de sequía (siguen los periodos marcados por el Niño). Era la naturaleza, mientras que ahora los occidentales les apoyamos con dinero ( alimentos) en esos años de sequía y claro, la población aumenta y aumenta ¿Qué tenemos que hacer?
    Tengo que insistir que las desigualdades entre zonas del mundo son dinámicas, por lo que puede ser que las brechas se incrementen. Esto es, todos los países progresan -hasta ahora, lo que no está claro para un próximo futuro- y mientras que unos progresan my rápidamente otros lo hacen más lentamente pero claro, la referencia siempre está en el nivel de vida de los países más avanzados y la sensación de desigualdad aumenta ¿Qué hacer? La evolución del desarrollo de los países es, en principio, de su responsabilidad y es bueno que sea así. Por encima de todo esos países puede unirse para ser más grandes o dividirse para ser más gobernables ... es asunto de sus habitantes, no de nosotros.
    Los occidentales somos proselitistas en extremo y nos queremos hacer responsables de todo el mundo. Otros pueblos, otras culturas, no tienen tan desarrollado este sentimiento ¿A qué sí?
    Saludos cordiales,
    José Ramón.

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    1. No estamos abordando dos temas muy diferentes. Yo insisto en que ambos aspectos están relacionados: la gestión de la inmigración y las desigualdades en el mundo. Opino que sólo se podrá solucionar el primero (la consecuencia) atacando con firmeza el segundo (la causa).
      A partir de aquí, sólo quiero añadir que la defensa de las utopías, la defensa de la Justicia, no tiene nada que ver con sentimentalismos. Pone usted el foco en el cumplimiento de las leyes, pero se olvida de la reflexión filosófica que fundamenta el concepto de ley. Habla usted con citas bíblicas como argumentos “propios de nuestra cultura y que explican nuestro éxito”, pero pasa por alto las obras de la misericordia cristiana: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, dar posada al peregrino, redimir al cautivo, enseñar al que no sabe, entre otras. Yo defiendo la altura absoluta de los valores humanos, por encima de la doctrina cristiana, como principios universales que deben regir las leyes humanas. Y no me sirve negar el expolio africano (¿hablamos de los diamantes, del oro, del coltán?); no me sirve que “la responsabilidad sea de ellos”, que “los que vienen no son los más pobres”, que ”el dinero no puede hacer mucho por África” (¡¡¿¿??!!), que “cuidado con la ONU y la FAO, burócratas que les gusta hablar de dinero y utopías…, su modo de vida” (¡¡¿¿??!!). Disculpe pero me suenan a argumentos que quieren decir en realidad: “Impidamos que vengan a Europa, dejémoslos a su suerte, no los ayudemos, porque la explosión demográfica sería tremenda, que trabajen y prosperen sólo aquellos que realmente lo merezcan, que se esfuercen, que no amenacen nuestra seguridad acomodada”.
      Yo hablo de un replanteamiento de esas leyes que usted dice que todos cumplen en la civilización occidental. Yo hablo de los principios en los que deben basarse la elaboración de las leyes. Yo hablo de que el prepotente mundo occidental, si quiere seguir tan pagado de su superioridad moral, debería promulgar leyes basadas en la Justicia universal. Saludos.

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    2. En fin, creo que Elena te ha respondido ya con suficiente claridad y contundencia, pero aún así, amigo José Ramón, resulta harto complicado avanzar en la conversación cuando decides constantemente, después de dar un paso hacia adelante, dar tres hacia atrás. Y cuanto más te oigo, y te leo, más me convenzo en la necesidad de abordar con seriedad ese artículo sobre la globalización y las desigualdades económicas en el mundo. Pero eso, próximamente. Ahora, de forma breve, tres cosas:

      No, no estamos de acuerdo en que estamos tratando dos temas "muy diferentes". Hemos dicho que se trata del "mismo problema". El fenómeno de la inmigración no se puede separar de las causas que lo provocan si de verdad se quieren "gestionar con eficacia" o "resolver". Eres tú el que una y otra vez puedes decir una cosa y la contraria casi en el mismo párrafo, como ahora: son "dos temas muy diferentes aunque cada uno de ellos tiene fuertes repercusiones respecto al otro".

      Vuelves a hacer preguntas que ya están contestadas, y que, en todo caso, deberías hacerte tú mismo, pues eres el que antepone, cuando conviene, la ley humana (la inmigración "debe ser legal"), a, según tus palabras en otro momento,a la ley natural ("el único fin de evolucionar es sobrevivir". De manera que eso que pides, ("sería muy bueno que opinéis sobre sobre la forma de controlar la inmigración ilegal"), ya está contestado, basta con que leas con atención los comentarios de más arriba. Pero, como decía antes, intenta contestarla tú, dado que la sola invocación al respeto de la ley impuesta por los países ricos a los pobres no ha funcionado hasta ahora (ahí están los datos de la inmigración ilegal).

      Por último. La Biblia sirve para muchas cosas. Voy a imitarte, y aunque sin duda lo conoces, dejo aquí otro pasaje, a propósito de la negación de la asistencia sanitara a las personas, a las que previamente se les ha negado un papel: Lucas 10, 25-37
      Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba:«Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?» Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?»Respondió:«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo».Le Dijo entonces:«Bien has respondido. Haz eso y vivirás». Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús:«Y ¿quién es mi prójimo?» Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y,acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva." ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Vete y haz tú lo mismo»

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  15. Pues yo no veo otra forma que analizar por separado esos dos temas. Cuando hablamos del cáncer de colon, por ejemplo, separamos el estudio del tratamiento (tipo de cirugía, quimio, ..) de las causas que lo generaron. Por supuesto que si eliminamos las desigualdades no sería necesario establecer normas de inmigración. Pero somos mayores y debemos prever como más probable que no vamos a poder eliminar esas desigualdades en un plazo razonable, 50 años, por ejemplo. Sería una novedad crucial pues toda la historia de la humanidad (miles y miles de años) transcurrió entre desigualdades y siempre hubo invasiones, guerras, colonizaciones ... somos el producto de esa historia. ¿Estás convencida de que podamos conseguir esa igualdad entre todos los humanos en un plazo de 100 años, por ejemplo? Si miramos a nuestro alrededor vemos que todo sigue como siempre, conflictos por todos lados, crisis económicas con conflictos incluso entre la Europa del Norte y la del Sur, etc. Y los humanos tampoco creo que hemos mejorado nada, lo que se puede comprobar en cualquier junta de una comunidad de vecinos. En definitiva, parece claro que los problemas que plantea actualmente la inmigración deben abordarse desde el supuesto de la existencia de fuertes desigualdades entre países, abandonando, por el momento, la posibilidad de que en breve tiempo podamos eliminar las causas que la generan (desigualdades). Tenemos que actuar como el médico del cáncer de colon, tratar de minimizar las consecuencias del mismo, aunque siempre tendrá algún efecto negativo (cirugía, por ejemplo,sin esperar a una vacuna que lo cure.
    Elena dice que defiende la altura absoluta de los valores humanos, por encima de la doctrina cristiana, como principios universales que deben regir las leyes humanas. Bien, como objetivo de referencia debe ser así pero la gestión de la realidad es la que es. En el mundo real debemos actuar dentro de lo posible y siguiendo el arte de la prudencia. Todos sabemos que la mejor forma de llevar al desastre una empresa, un país o incluso una familia, es actuar como una ONG, con altos principios morales pero sin realismo. Sabemos que las personas necesitamos jefes fuertes, no buenazos propensos a la solidaridad absoluta. Lo sé por experiencia. Por eso, Elena, si queremos que la humanidad, que los países, que las empresas, que los grupos de amigos, que las familias, sigan funcionando con una armonía razonable debemos de guiarnos por normas realistas de nuestra cultura, de nuestra civilización occidental, dejando esos valores humanos como referentes morales (Por cierto, ahora mismo, los científicos difieren enormemente de cuáles son esos valores humanos, pues tenemos una genética que nos marca, que nos condiciona).

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  16. Juan, dices que te cuanto más me oyes más te convences en la necesidad de abordar con seriedad ese artículo sobre la globalización y las desigualdades económicas en el mundo.
    Estoy de acuerdo pues realmente la inmigración actual viene generado por esa globalización. Ante el mundo estaba más compartimentado por lo que no afloraban las desigualdades que han existido siempre, pero ahora, con la TV, el mundo ha cambiado. Esa es la causa de las emigraciones pero si prevemos que su solución no puede ser inmediata, tendremos que gestionar las emigraciones generadas en estas condiciones para que sus efecto no sean negativos.

    Juan, dices que doy un paso adelante y otro atrás. Puede ser, pero el tema de esta conversación es la problemática de la inmigración y sobre ello no hemos avanzado muy poco.
    Bueno, vamos a dar unos pasos atrás, y estamos de acuerdo en que la emigración debe ser legal y que la ilegal es intrínsecamente injusta, especialmente para los inmigrantes legales.
    Pero hay otros problemas sobre los que no os habéis posicionado. Está, por ejemplo, el qué hacer con esa bolsa de ilegales ¿Los legalizamos?¿Los expulsamos?¿Los dejamos en el limbo?. Faltaría abordar el problema de los menores que intencionadamente sus familias envían aquí para servir de puente para venir ellos, etc. etc. Comenzaste el tema de inmigración pero creo que hemos avanzado muy poco. Podíamos abordar los distintos sistemas de integración de inmigrantes, desde el inglés basado en la multiculturalidad o el francés, más integrador. Es un mundo apasionante.
    Para concluir, en lo de hoy:
    Repito, como no se va a solucionar de inmediato el problema de las desigualdades del mundo, tenemos que gestionar la inmigración suponiendo situaciones similares a las actuales.
    Sería conveniente disponer de criterios claros que regulen esos flujos de inmigrantes, para que sus consecuencias no sean negativas.
    Sobre la gestión de la inmigración, objeto de esta conversación, quedan muchos puntos por abordar (gestión de la bolsa de ilegales, menores, convivencia, etc.)

    Un saludo,

    José Ramón

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    1. En fin, no has dado unos pasos hacia atrás, has vuelto a la casilla de salida; pero yo ya estoy en una vía muerta, y no soy yo quien tiene que responder a tus preguntas, pues, por una parte, ya he tomado postura, he opinado y he compartido; sólo tienes que leer y prestar atención a lo que lees. Por otro lado, no voy a contestar a unas cuestiones partiendo de unas premisas y unos condicionantes que no comparto ni asumo. Eres tú, en último caso, quien tiene que resolver las contradicciones en las que te hallas, porque son tus premisas y tus condiciones: Eres tú el que sostiene que hay que abordar los dos temas por separado, eres tú quien asegura que las desigualdades son intrínsecas al ser humano y nada se puede ni se debe hacer, eres tú quien dice que la inmigración debería ser legal y por tanto no debería haber inmigrantes ilegales y que ésta, la inmigración ilegal, debería prohibirse (¿?), y eres tú quien le niega a éstos la asistencia sanitaria. Por tanto, eres tú quien debería contestar, partiendo de tus propias reglas, a las cuestiones que planteas: "¿Qué hacer con los ilegales? ¿Los legalizamos? ¿Los expulsamos? ¿Los dejamos en el limbo?...". Infórmate, lee, resuelve tus dudas y contradicciones, pero busca respuestas concretas, abandona los circunloquios y las evasivas, reflexiona...si quieres hacerlo en voz alta, te escuchamos.

      Saludos.

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  17. He estado ocupado y el tiempo pasa, es la vida. Bien, está claro que tenemos alguna dificultad para entendernos, quizá debido, entre otras cosas, a la deformación profesional y a que no tomo el debido tiempo para organizar suficientemente mis comentarios. Perdón. Respecto a la trayectoria profesional tengo la impresión de que la de Elena y el suyo es más "humanista" mientras que el mío es la ingeniería. Bueno, si es cierto que he dado algunas vueltas a estos temas -con ánimo de animar el análisis de los mismos- pero, como ingeniero, al final debemos dar respuestas concretas, procedimientos, protocolos, criterios precisos para gestionar los problemas. En esta línea voy a dar mi última argumentación para demostrar que las causas de la inmigración (las desigualdades) deben tratarse independientemente de sus efectos (la inmigración). Las causas de los accidentes de tráfico son los coches y las carreteras pero los bomberos deben disponer protocolos de actuación (equivalentes a las leyes de inmigración) ante los incidentes independientemente de sí eliminaran las causas (buenas carreteras y vehículos 100 % seguros) no habría accidentes. En nuestra profesión se dice coloquialmente que "los pollos hay que pelarnos de uno en uno" y aquí tenemos dos pollos distintos: La causa que son las desigualdades que existen en el mundo y para corregirlas será necesario definir qué debe hacerse pare eliminarlas, qué procedimientos debo preparar y aplicar para conseguir ese objetivo. Otro pollo es la gestión que de las consecuencias que están generando esas desigualdades mientras existan, que son muchas, y entre ellas destacan las tensiones migratorias, que se deberé analizar, encauzar, racionalizar, establecer los procedimientos para que esas consecuencias sean las más favorables posibles. Y más, volviendo sobre el tema de las desigualdades, primeramente habría que comenzar por definir qué nivel de igualdad queremos. He pasado las últimas navidades en un país hispanoamericano y allí muchos de sus habitantes viven frugalmente, con su yuca (mandioca en África), su carne de pollo, sus plátanos fritos. Pero sus hijos me preguntaban cómo podían emigrara España pues querían comprar una moto y viajar por el mundo ¿Cual es el nivel de igualdad que queremos?¿Qué todos podamos comer esa yuca, ese pollo o que todos podamos disfrutar de una vida al nivel de la gente bien de los países desarrollados, con coche, hospitales dotados de resonancias magnéticas, vacaciones en la playa, ...?. Elena y Juan ¿Cuál es el nivel de igualdad que podemos considerar aceptable?. Esta ya es una pregunta que se me antoja de gran dificultad de respuesta y dudo que ustedes me pueden precisar más. Es fácil hablar de eliminar las desigualdades pero ¿A qué nivel igualo esas desigualdades?¿Al de Camerún?¿Al de China?¿Al de Suecia? Es muy probable que estemos hablando de eliminarlas desigualdades y que no sepamos qué es eso de la igualdad, en qué nivel de igualdad queremos.
    En alguna de vuestras intervenciones que el PP es demagogo por tender a políticas restrictivas en inmigración. Creo que es una afirmación completamente injusta pues con el PP teníamos en España las políticas de inmigración más laxas del mundo occidental.

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  18. En alguna de vuestras intervenciones que el PP es demagogo por tender a políticas restrictivas en inmigración. Creo que es una afirmación completamente injusta pues con el PP teníamos en España las políticas de inmigración más laxas del mundo occidental.
    Empieza Juan su intervención el informe de Joseph Chamie, director de la División de Población de la ONU, presentó un informe titulado "Migraciones de sustitución: una solución para países con población en declive". Bien, ese informe fue muy utilizado por la progresía irresponsable pero ahora ya nadie habla de ello. En principio, por qué no se considera moral sustituir a una población de un país por otra sino que, por sentido común, se considera que las razones del declive a una población debe solucionarlas el país afectado y así lo están haciendo en países como Noruega o Suecia, por ejemplo, donde la natalidad se ha incrementado enormemente. No hay que obsesionarse con el declive de la población pues se reequilibrará ella sola. Además, el ejemplo no vale. En España hemos incrementado la población enormemente en los diez últimos años, donde pasamos de 39 millones de personas a 46, y estamos sumidos en una crisis espectacular. Son tópicos falsos, típicos de los burócratas de la ONU, que nunca han acertado nada. Ese incremento de la población no nos ha valido para nada o, en todo caso, para agravarla, al tener ahora en España una sobrepoblación de trabajadores de baja cualificación.
    En la misma línea es la afirmación, realizada más adelante, donde dices "Pese a ello, todos los análisis sobre esta cuestión apuntan a que la inmigración tiene efectos económicos netamente positivos para la sociedad receptora". Este es otro de los tópicos falsos y todos los especialistas, y el sentido común, dicen que la inmigración puede ser resultar muy positiva, positiva, neutra, mala o muy mala. Fue muy positiva en EEUU con la llegada de millones de europeos con una cultura muy productiva a un país baldío y fue negativa en Kosovo donde los inmigrantes albaneses desplazaron a los serbios de su país de siempre. Depende, como todas las cosas en la vida. Es positiva si la inmigración es controlada y llegan inmigrantes cualificasos (en EEUU el 50 % de los empresarios de nuevas tecnologías son inmigrantes o hijos de inmigrantes pues allí favorecen la inmigración cualificada ). Bueno, España recibimos en los últimos años unos 7 millones de inmigrantes y estamos sumidos en una crisis temible. Si fuera siempre positiva estaríamos ahora en la gloría y todos los países del mundo tendrían una herramienta para progresar eternamente mientras existieran emigrantes en África. No es así, no.
    Juan, dice usted que usted ha tomado postura, ha opinado y compartido. Bien, pero yo quizá sea algo duro de mollera y no comprendo bien lo que ha opinado Usted, dice que Los países desarrollados no pueden detener la inmigración, no pueden evitarla ni resolverla. No estoy de acuerdo y creo que este es otro de los tópicos falsos que confunden a mucha gente. Si fuera así no serían necesarias las leyes de extranjería que tienen todos los países del mundo. Sí Inglaterra, EEUU, Alemania, .. continuaran con sus más laxas leyes de inmigración de las décadas de los 50-70 del pasado siglo ahora tendrían ahora dentro de sus fronteras muchísimos millones más de inmigrantes y enormes problemas de racismo, tensiones raciales y culturales, etc. Por supuesto que los sistemas de gestión de inmigración actual son imperfectos y generan bolsas de ilegales y otras irregularidades. No caben, por ello, estas posturas ambiguas que confunden a la gente.

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  19. En otro momento Juan, refiriéndose al seguro sanitario establecido para los ilegales, dice "Resulta que para el gobierno los inmigrantes irregulares no existen como personas, no tanto como para reconocerles sus derechos, pero sí para vendérselos. Me faltan los calificativos.". Bueno, realmente no sé cuál es la filosofía del gobierno pero ese seguro puede ser el equivalente al seguro médico que tenemos que pagar todos cuando vamos al extranjero. No sería quitarles un derecho sino simplemente pagar un seguro, sin más, mientras permanezcan ilegalmente en España. Un abogado o un ingeniero creo que no verán ningún problema, simplemente se trata de pagar lo que se gasta o se puede gastar. Debemos se honestos, generosos, pero no estúpidos.
    Termina usted su primera intervención diciendo que "Por eso estoy firmemente convencido de que defendiendo la dignidad de los inmigrantes estoy defendiendo al mismo tiempo la mía". No entiendo a dónde quiere llegar. Las leyes de inmigración no se establecen para defender la dignidad de nadie sino para gestionar un los movimiento de personas entre países. No se debe mezclar dignidad con gestión de inmigración. Yo estoy firmemente convencido de que el relativismo está generando gravísimos problemas en España, ese relativismo que también denunció Benedicto XVI. Entenderán ustedes que si mezclamos normas de entrada de inmigrantes con caridad, con dignidad, con hambre, con ganas de progresar, con que los inmigrantes estarán mejora aquí que en sus países de origen... estaremos generando una enorme confusión, muy negativa, anarquía. Este relativismo está incrementando la xenofobia pues preocupa la incertidumbre de cómo se gestiona la inmigración; unos piensan que su entrada es libre y otros que se están pisoteando sus derechos humanos. Lo que decía en una intervención anterior ¿Cómo nos explicamos que un 90 % de los inmigrantes haya obtenido sus regularización a partir de una acción ilegal? Algo fundamental falla, no estamos aplicando el sentido común.
    Me haría falta más espacio para rebatir muchas de sus opiniones. Por ejemplo, un párrafo de Juan dice: "¿La reacción lógica no sería reclamar, exigir de las administraciones públicas más plazas de guardería, más ayudas, para que ningún demandante se quedara sin la suya? Ahora trasladamos esto a la sanidad, al empleo, a las pensiones, a los subsidios, a las escuelas, y la reacción siempre es la misma. Porque esa es la raíz del racismo y de la xenofobia, la competencia por los recursos." Bien, yo le contesto. La idea de que "papa Estado" debe aportar gratuitamente plazas de guardería y todo lo demás gratis es uno de los mayores errores de los españoles. Los recursos de cualquier estado son limitados y proceden de la economía productiva, la generada por las empresas, no por los funcionarios del estado. Y las empresas no pueden soportar más impuestos. Además, se entiende que los inmigrantes económicos vienen a aportar riqueza, a ganar ellos dinero para pagar todo lo que gasten y más. Está claro que le ideología buenista, de que tenemos que ayudar a los inmigrantes va en sentido contrario de lo que debiera ser, como en otros muchos casos. Yo creo que no tengo ningún derecho a enviar a mis hijos a Suiza, por ejemplo, para que allí le den sanidad gratis ni tampoco creo que ustedes pidan eso para sus hijos ... y los inmigrantes son personas como ustedes. Es un error más de mezclar sentimientos (caridad, derechos humanos, ..) con las normas de convivencia de cualquier país.

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  20. Y un ingeniero, un economista, un abogado, y todos los españoles, creo que necesitan respuestas claras y concretas a preguntas tales como:¿Qué hacemos con los ilegales?¿Deben pagar los ilegales gastos que generan mientras están en España? ¿Si se van de España sin pagar lo debido debería ser considerado como deuda pendiente?¿No debería ser Marruecos el responsable de sus menores que pasan a España?¿Qué hacemos con un inmigrante que destruye su documentación y no colabora para identificar su origen?¿Cómo puedo justificar el pagar la sanidad y la educación de personas que están ilegalmente en España?¿Tenemos los españoles sanidad y educación gratis si vamos a vivir al extranjero?.
    Volviendo una vez más hacia atrás, y ¡perdón!!, no comprendo bien sus posiciones respecto a este tema. Me confunde ese entrecruzamiento de sentimientos, de solidaridad, de derechos humanos, .. mientras que apenas se concreta nada sobre procedimientos de gestión. Tampoco la suya es una posición cristiana pues la iglesia no se entremetía con la gestión política. Puede que estemos en regresión en esta punto.
    Repito, me gustaría que se mojaran en puntos concretos como los citados anteriormente. Yo los tengo claros: inmigración legal, la ilegal es injusta, las deudas hay que pagarlas, el gobierno Marroquí es el responsable de sus ciudadanos incluyendo a sus menores, España debe aprovecharse de la inmigración y seleccionar a los más adecuados para nuestro futuro, debemos ser muy generosos con los refugiados políticos, los inmigrantes son personas y como tales tiene que cumplir sus responsabilidades, no se debe culpar a las mafias de la inmigración ilegal pues cada persona deber asumir sus responsabilidades, ... Realmente la gestión de la inmigración es sencilla y debe ser justa, clara. El problema es que la complicamos demasiado. Me parecen difícilmente rebatibles las respuestas que he dado pero, sin ustedes creen que estoy herrado, les agradecería enormemente que me desmontaran mi error.
    Como complemento, voy a plantearme unas preguntas y también daré mi respuesta, que claro, puede no ser compartida.
    Pregunta I ¿Tiempo mínimo para eliminar las desigualdades en el mundo?
    Está claro que tenemos un problema gravísimo, las desigualdades del mundo, que están generando un grandes tensiones migratorias entre los países desarrollados y el Tercer Mundo ¿Cómo atacaría el problema un ingeniero?
    Para empezar se preguntaría ¿Qué probabilidades tenemos de solucionar el problema de las desigualdades en un plazo de 20 años?
    Respuesta: menos del 1 %
    Acción a tomar de inmediato: Encauzar la inmigración generada, para que sus consecuencias no sean negativas o sean lo menos negativas posibles. Establecer criterios claves de su regulación. Leyes de inmigración.
    Además, y en paralelo, preparar acciones para minimizar las desigualdades.
    Pregunta II ¿Puede un país solucionar los problemas de África?
    Alemania, un país próspero, se propone ser generosa con los africanos y ha previsto abrir sus fronteras a todos los que deseen compartir su riqueza
    ¿Qué consecuencias tendrá esa acción tan humanitaria?
    Respuesta: África tiene más de 800 millones de habitantes de los cuales 400, al menos, estarán deseando emigrar a Alemania. Muestreos de ciertas zonas de Marruecos y Senegal mostraron que más del 90 % de los jóvenes sueñan con emigrar a Europa: Supongamos que emigren a Alemania solo 100 millones de africanos. Se puede prever un impacto demoledor e imprevisible sobre la sociedad alemana y también sobre África pues apenas vería reducida su presión demográfica (solo reducción de 800 a 700 millones).
    EL buenismo de Alemania se podría calificar como una acción absolutamente irresponsable, imprudente, absurda, sin sentido común. Ese no es el camino.La experiencia dice que esas modificaciones importantes de la base humana de un país (incremento de diferencias culturales y raciales) generan gravisimas tensiones.

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  21. Pregunta II ¿Es justo que los emigrantes me paguen las pensiones?
    El argumento de que los emigrantes eran necesarios para pagar las pensiones de los españoles fue muy utilizado por los periodistas y la progresía de años atrás aunque era, por principio, injusto, pues las pensiones debe pagarlas el que las va a recibir. Ya comenté en una intervención anterior cómo este argumento aun era más irracional para España, donde muchos creían que inmigrantes no cualificados de Ecuador y Marruecos iban a pagar buenas pensiones a los españoles ¿Por qué tienen que venir aquí a pagarnos las pensiones?¿Es eso justo?.
    Ya en aquellos años, en el 2006 más o menos, un informe del Gabinete Estudios del BBVA concluía:
    En otras palabras, si el sistema de pensiones no es financieramente sostenible en la situación inicial, antes de la entrada de los inmigrantes, es porque, en la media, el derecho a recibir una pensión es demasiado alto en relación a las cotizaciones pagadas. Si no se toma ninguna medida para solucionar este problema, en el largo plazo, tras la absorción de los inmigrantes por el país de acogida, la situación del sistema de pensiones será idéntica a la situación inicial. Es decir, la inmigración selectiva por edad únicamente afecta a la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones en el medio plazo, pues retarda la explosión de la tasa de dependencia y traslada el problema a la siguiente generación. En conclusión, resulta evidente que la inmigración por sí sola no puede garantizar el equilibrio financiero futuro de los sistemas de pensiones de los países occidentales, por lo que todos los argumentos a favor de reformar los sistemas de pensiones son igualmente relevantes, en un contexto de inmigración selectiva por edad como de ausencia de inmigración.
    Hoy ya nadie cree que son los inmigrantes son los que van a pagarnos las pensiones lo que, por otro lado, no sería justo ni moral. Las autoridades de la CE lo están recordando a sus países "La inmigración no es la solución a las pensiones".
    Y podía seguir más. Estamos ante un problema nuevo, que debe afrontarse con realismo. Lo peor que podemos hace es tratar de aplicar soluciones mágicas (solidaridad infinita pero no humana, leyes morales que están bien pero no son de aplicación real, etc.).
    Saludos,

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    Respuestas
    1. Existe entre muchos profesionales de los denominados ‘campos técnicos ‘ la errónea creencia de que los profesionales de los ‘campos humanísticos’ no hacen sino elucubraciones teóricas alejadas de la realidad, basadas en planteamientos utópicos, idealistas y sentimentaloides. Esa errónea creencia se ve reforzada con la suposición de que los ‘humanistas’ no son capaces de realizar análisis sistemáticos de datos objetivos y no plantean soluciones inmediatas. Debe ser deformación profesional. Los que usted llama ‘humanistas’ simplemente quieren definir el marco teórico general con el que los técnicos deben trabajar en lo inmediato. Supongo que antes de iniciar los detalles resolutivos de un proyecto que atienda una necesidad, hasta un ingeniero debe plantearse hacia dónde quiere ir. Es de lo que hablo yo, de hacia dónde debemos ir.
      Creo haberlo dejado claro en mi última intervención: las causas de la inmigración NO deben tratarse independientemente de sus consecuencias. La educación vial es tan importante para la prevención de los accidentes de tráfico como que el parque móvil cumpla unos requisitos de renovación y seguridad, tan importante como que las carreteras tengan el trazado correcto, sean mantenidas en las condiciones indispensables de seguridad, estén pintadas, iluminadas, limpias, etc. Los protocolos de actuación no sirven de nada si las múltiples causas del problema son tantas que desbordan la capacidad de actuación de los profesionales encargados de dichos protocolos de actuación. Usando su mismo ejemplo, los bomberos no podrían actuar con eficacia si el porcentaje de siniestros aumentara de forma desmedida en relación a los efectivos disponibles. En ese caso supongo que estará de acuerdo en que habría que atajar las causas de los siniestros. Siempre cabe otra solución -a la que calificaré con una palabra que últimamente no se puede pronunciar sin que te llamen sentimental- inhumana. Cabe la solución inhumana de asumir sin complejos y sin remordimientos que se perderán vidas humanas. Dicho en el lenguaje claro y popular de Andrea Fabra: “¡Que se jodan!”.
      Pero, puesto que estamos pelando la pava, pelemos primero el pollo.

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    2. 1. Niveles de igualdad. Me temo que me iré de nuevo por las ramas. Cosa de ‘humanistas’, ya sabe. El Estado. ¿Para qué existen los Estados? Opino que los estados existen porque los hombres no nos fiamos de los hombres. Ya sabe, el latinajo aquel de Homo homini lupus, cosa de humanistas… Y como el hombre es un lobo para el hombre y no se fía del otro, son necesarias las leyes, que, conceptualmente, no son más que normas de convivencia para asegurar el mayor bien para el mayor número de ciudadanos. Pero las leyes, promulgadas por los hombres, y por tanto, imperfectas, pueden ser modificadas en función de las necesidades que surjan en la convivencia.
      Dicho esto, debo incorporar también otros conceptos que a usted no parecen gustarle demasiado: primero, la ONU (y sus derivados, FAO, UNESCO, UNICEF, etc.) ¿Qué sentido tiene que las naciones se unan? Sencillamente, la necesidad. Vemos que no vivimos hoy asilados dentro de nuestro territorio, que la competencia por los recursos nos lleva al comercio y éste a menudo a la explotación de los más débiles. Y aquí entra el segundo concepto que no parece gustarle como argumento, porque suena ‘humanista’ y por ello ‘sentimental’, -como si este adjetivo fuese en sí mismo denigrante y negativo, cosa en la que discrepo, pero no quiero enredarme más-. Se trata de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Si el hombre occidental quiere creer con tanta fuerza en la maravillosa herencia del cristianismo, debería asumir dicha Declaración como principio de actuación universal. Creo recordar, por cierto, que el Vaticano no firmó la susodicha declaración. En fin, quiero decir que, si asumimos los principios de ese documento, es el concepto de ‘humanidad’ y de ‘bien común’ para toda la humanidad lo que DEBERÍA mover la promulgación de las leyes.
      Sí, sí, ya sé, de nuevo por las ramas de las utopías… Hablábamos de los niveles de necesidad. Mi opinión: son las leyes las que deberían vigilar que los derechos humanos prevalecieran en el reparto equitativo de los recursos. Por eso considero que debería existir (propuestas concretas) una legislación comunitaria y/o internacional –a semejanza de la Corte Penal Internacional-, para evitar la existencia de paraísos fiscales. Pienso que debería promulgarse leyes internacionales que evitaran la especulación financiera sobre productos de primera necesidad. Pienso que deberían gravarse los beneficios de las rentas por inversión muy por encima de los de las rentas del trabajo. Pienso que debería evitarse la concentración de los recursos en manos de unos pocos y la esquilmación de los recursos de los países necesitados. Pienso que deberían estimularse políticas sociales y culturales que atendieran más a la valía intrínseca de la persona que a la obtención de objetos de lujo. Pienso que debería forzarse desde el ‘mundo civilizado’ a los países en desarrollo para que establecieran mecanismos de prevención y castigo de la corrupción (¡disculpe que me ría!). Pienso que deberían ponerse en marcha iniciativas financieras –p.e. microcréditos–, tendentes al desarrollo de las comunidades en origen. Es muy sencillo, si no queremos que vengan debemos darles razones para que se queden.
      Le sonará de nuevo a utopía, pero el nivel de igualdad que es más aceptable para más ciudadanos, el Bien Común, es una obligación moral de las leyes de los hombres, y en un mundo globalizado, apelan a la responsabilidad de todos los estados del mundo. Sin esos principios ideológicos de base, esto no se soluciona, sólo se ponen parches.

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    3. 2. Los parches inmediatos que usted quiere. No se si me aceptará que arriba ya van unas cuantas propuestas, porque no deben parecerle lo suficientemente ‘técnicas’ o ‘resolutivas’. Por eso, y sin ser ni mucho menos especialista en la materia, centro el tema en España. Y no sólo en España. Europa no puede ser ajena a este fenómeno. Europa, Francia, Alemania, Bélgica, Gran Bretaña (sí, también Gran Bretaña), no pueden ser ajenas a este problema. La política de inmigración debería ser comunitaria y la UE debería prever más recursos para atender a las necesidades de las puertas de Europa: España, Italia, Grecia. ¡¡Qué casualidad, casi todos los PIGS, me parto y me mendo de nuevo!! ¿De verdad pretende usted que España sola, endureciendo las leyes, poniendo muros más altos, llevando las patrulleras al estrecho, fletando vuelos a los países de origen, va a solucionar el problema de la inmigración? Vienen porque tienen hambre y quieren una vida mejor, como la nuestra. ¿Qué cree que los va a parar?
      Supongamos que sí. Supongamos que ponemos las patrulleras en el Estrecho. ¿Qué hacemos, disparamos a una patera? Conteste, por favor. ¿Repatriamos a los indocumentados, alimentando así las mafias que volverán a cobrarles el dinero de toda una vida para volverlo a intentar? Porque lo volverán a intentar, se lo aseguro, sólo tienen la vida que perder. ¿Presionamos a los estados de origen para que aumenten la seguridad en los países de origen y den trabajo a sus gentes? Estoy deseándolo. ¿Qué propone usted?
      Quiero dejar claro que soy también me parece fundamental que los inmigrantes cumplan unas normas básicas de la comunidad de acogida… y por ello hay que enseñárselas. He conocido inmigrantes que no sabían que determinadas actitudes estaban mal vistas entre españoles, he visto su asombro al entender que las carreteras se hacen con el dinero de todos, he visto su rebeldía al tener que pagar impuestos y cómo, poco a poco, con la explicación y la argumentación, se ha ido abriendo en su cabeza la puerta de lo que hasta entonces les parecía inconcebible: que en las sociedades europeas los que trabajan contribuyen a un fondo común para ayudar a los necesitados cuando les surja la necesidad. El concepto de solidaridad está muy por encima del de caridad, y necesita ser enseñado, porque no es fácil aprehenderlo. He visto cómo han cavado entendiendo la necesidad de pagar impuestos, he visto cómo aceptan el sistema que hemos tenido hasta hace poco. Digo ‘hemos tenido’ porque ya no lo tenemos, con las leyes de este gobierno que parece despertar sus simpatías. Pero para que lo entiendan he tenido que hablar y argumentar mucho. Un gota en medio del océano, porque no ha habido en 20 años una estrategia clara de asistencia a la inmigración, ni en sus derechos ni en sus deberes.

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    4. No quiero extenderme mucho más, pero voy a comentar cosas varias porque tengo algunas preguntas para usted: sistema sanitario, ¿no atendemos a los enfermos? ¿Dejamos que se extienda por ejemplo, una infección procedente de otros países, sólo porque el enfermo no tenga dinero? ¿Dejamos que se muera? Conteste por favor. ¿Cómo van a, pagar un seguro médico si no tienen ni para comer? ¿Se llama usted honesto y generoso pero defiende que dar de comer al hambriento y de beber al sediento, curar al enfermo y enseñar al que no sabe es de estúpidos? ¿Qué relativismo me echa en cara? ¿“Papá Estado”? El Estado garantiza una cobertura social en Filandia y Noruega, ésas que usted califica como más avanzadas, con unos impuestos mucho más altos que los que hay en España, y con una mentalidad como países muy alejada de este neoliberalismo que sopla en sus comentarios.
      Por otra parte, los recursos públicos, señor mío, salen tanto de las empresas como del funcionariado público. A ver si es que piensa usted que el funcionariado no contribuye. ¿Las empresas no pueden soportar más impuestos? La pequeña empresa no, se lo aseguro, sé de lo que hablo, pero las grandes empresas, discúlpeme, pero hay mucho gran empresario y mucho consejero de multinacional por ahí viviendo por encima de las posibilidades de su empresa y de las de sus trabajadores. Le remito, a usted y a ellos, al párrafo de la determinación de los niveles de igualdad.
      En cuanto a que hay ‘sobrepoblación de trabajadores de baja cualificación’, ¡¡Por todos los dioses, si nuestros ingenieros se están yendo fuera!!! El problema es que quiere usted aceptar la inmigración con dinero, la que no se denomina inmigración. Y lo que hay en el fondo es que los que afirmar la necesidad de endurecer las leyes de inmigración y no tocar sus causas sólo quieren a los extranjeros ricos porque traen el dinero que ambicionan.
      Por otra parte, tiene usted una curiosa capacidad de afirmar una cosa y la contraria en el mismo párrafo, y usa determinados conceptos, ora para echárnoslos en cara, ora para argumentar su propia postura. No sé si acaba usted de entender la contradicción interna de su proceder. ¿Le parece injusta la inmigración ilegal y no le parece injusta el hambre? ¿Cuándo sí y cuándo no la moralidad y la justicia? ¿Un país debe ‘aprovecharse de’? ¿Eso es moral y justo? Para denigrar el relativismo, suena usted demasiado relativista.
      Finalmente, pasaré por alto unas cuantas palabras suyas en las que se le escapa un tufillo de prepotencia y desprecio (‘progresía irresponsable’, ‘burócratas de la ONU que nunca han acertado en nada’, ‘buenismo’), por no hablar de la velada acusación a los que hablamos de dignidad, solidaridad –no caridad, no confunda los términos– y hambre de ‘generar una enorme confusión, muy negativa, anarquía’. Yo defiendo que la anarquía de este mísero mundo la está provocando precisamente la ausencia de valores universales y humanos, ‘humanistas’, sí, los de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que deberían estar presentes en las leyes de todos los estados y en las mentes de los ciudadanos, de todos los ciudadanos, hasta de aquellos enfermos y esclavos del poderoso caballero.

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  22. Elena, muy elegante tu intervención... escribes muy bien y es muy interesante comentar el natural enfrentamiento entre "profesionales de campos humanistas" y "profesionales de campos técnicos". Tengo que confesar que lo paso muy buen en mis discusiones con amigos "humanistas" y seguro que lo pasaría en grande intentando poner en común nuestros diferentes puntos de vista. Muchos de estos amigos son de la vieja escuela, tradicionales que no han prestado la debida atención a la ciencia, progresamos poco, pero lo pasamos muy bien. Pero tengo amigos de "base humanista" con curiosidades más amplias, que se están apoyando en los avances científicos de los dos últimos siglos y que han construido argumentaciones muy sólidas sobre los comportamientos humanos, sobre sociología o historia, por ejemplo. Pertenecen a este nuevo grupo los que están convencidos de que la filosofía a partir de Darwin pasó a otro nivel, a otro estadio. Están convencidos de que las humanidades y lo científico están confluyendo en un campo común, tal como le ocurre a la medicina con la química, la física, la ingeniería .. que la medicina debe fundamentarse en esas disciplinas. Cuando aquí hablamos de solidaridad, cooperación, caridad... hoy sabemos que esas cualidades son simplemente mecanismos evolutivos adquiridos por la especia humana para sobrevivir. Elena, se abre un mundo apasionante al intentar comprender nuestros comportamientos a partir de las sencillas reglas o conceptos que nos dejó Darwin. Comprenderemos la razón del porqué la especie humana es la más colaborara de todas (conocerás la paradoja del prisionero, tan utilizada por los científicos que estudian estos campos). Y también entenderemos situaciones aparentemente contradictorias como, por ejemplo, la facilidad con la que moldeamos los " principios morales" con relación a nuestra situación particular. Comprenderemos como los funcionarios o los que reciben abundantes subsidios son firmes defensores de la economía pública mientras que los empresarios más exitosos elevan a los altares el darwinismo puro, sin saber que la cooperación también es una cualidad darwiniana. Yo cuento muchas veces una experiencia personal muy curiosa. Tenía un amigo sindicalista que más de una vez me las hizo "pasar putas", y perdona la expresión, por su durísimo manejo de las huelgas. Pues bien, ese sindicalista se dio cuenta de un buen negocio y montó una empresa de éxito y al cabo de unos pocos años lo encuentro en un congreso y le pregunté "Qué tal, ¡oye!! y si uno de tus empleados te hace las putaditas que me hiciste en tal huelga ¿Que te parecería?. Su contestación fue rápida como el rayo ...¡¡no dura ni una hora en mi empresa!!!. Pues bien, a primera vista puede que el cambio de la forma de pensar de mi amigo es inmoral ... pero si lo analizáramos con más rigor nos daríamos cuenta de que es lo habitual en el comportamiento humano, es lo natural y son pocas las personas capaces de valorar esas aptitudes con la distancia suficiente. Mira, algunos de mis amigos son profesores y observé en la mayoría de ellos unas actitudes apasionadamente proinmigracionistas ¿Por qué? Simplemente porqué hace unos años estaban preocupados por la reducción del número de alumnos en sus clases lo que ponía en peligro su puesto de trabajo y el pan de sus hijos .. y la inmigración le venía a aportar más seguridad, comida segura para él y sus hijos .. el bien común pasa a segundo lugar. Otro amigo sostiene que el proinmigracionión de las ONGs es debida a que obtienen dinero por la gestión de los inmigrantes (ayudas públicas, etc.). Y está convencido de que si las ONGs obtuvieran dinero para facilitar la vuelta de los inmigrantes a sus países enseguida cambiarían el discurso en el sentido de es bueno que vuelvan allí, donde deben trabajar para desarrollar sus países, que eso es lo justo ..... Bueno, pero vayamos a puntos concretos.

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  23. Cuando hablas sobre mi ejemplo de las carreteras y los bomberos dices " Cabe la solución inhumana de asumir sin complejos y sin remordimientos que se perderán vidas humanas". Y yo te respondo que eso no es nada inmoral pues así se admite en todo el mundo. Muchas actividades humanas implican riesgos y sería extremadamente caro llegar a cero accidentes, por lo que las normas admiten un determinado número de muertos por un número de referencia de horas de trabajo, sin ningún complejo.
    Y sobre los niveles de igualdad realmente veo muy equilibrada su exposición, casi realista. Tu cita del latinazo Homo homini lupus es correcta y muestra que el tema viene de lejos. Bueno, eso ahora se entiende mejor -no del todo- en base del desarrollo de teorías darwinianas basadas en el equilibrio altruismo-egoísmo que regula la conducta humana -y de toda la vida, incluida la de las bacterias-. Pero hay más, ahora incluso se intenta utilizar la teoría cuántica para ayudar a modelizar el comportamiento humano ... Elena y Juan, tenemos que admitir que los hombres somos muy, muy imperfectos. Para ilustrar esto viene muy a cuento el primer párrafo del artículo "paradojas colectivas y mecánica cuántica" de la revista Investigación y Ciencia del presente mes. Dice "Los periodos electorales no parecen el mejor momento para loar las virtudes del pensamiento racional. Los candidatos realizan promesas imposibles de cumplir que, sin embargo, calan en la ciudadanía. Al mismo tiempo que eslóganes fáciles hacen su agosto, se ignoran los argumentos más meditados ...". Estaréis de acuerdo que esto es real así que, Juan y usted, si analizáis este párrafo seguro que sentiréis el mismo desasosiego que yo, la casi imposibilidad de aplicar una democracia real ... pero esa es la realidad, por lo que incluso parece un milagro que los humanos vivamos en la relativa paz que disfrutamos en muchos lugares. Pero concluyendo sobre tu exposición para eliminar las desigualdades, eres inteligente y bueno, ... tendremos que centrarnos en minimizar los efectos de esas desigualdades, es lo realista y veo que estás de acuerdo.
    Con relación al punto 2 hablas de las consecuencia de poner patrulleras en el Estrecho y de que si se les expulsa volverán pagar a las mafias. Yo siempre he mantenido que es irracional poner patrulleras para evitar la entrada de pateras a Europa. Esas patrulleras fuerzan a que las pateras sigan rutas más peligrosas con el natural incremento de muertos. Mi idea siempre fue muy clara: total facilidad para entrar en España pero exigencia total en cumplir la legalidad. Si un africano entra en España con un permiso de tres meses debe cumplir lo prometido y salir de aquí antes de ese plazo. Tiene que irse de España y punto. Con ello se evitarían muchas muertes y no habría sitio para las mafias. No deben complicarse más las cosas. Nunca entendí como las ONGs no exigieran el procedimiento que expongo pues así se salvan vidas. El no cumplir las leyes de otros países va contra la Carta Universal de Derechos humanos. Y tampoco vale el argumento del hambre. La propia Declaración Universal de Derechos humanos dice que toda persona debe tener libertad para trasladarse dentro de su país y también se puede deducir, por simple lógica, que cada país es responsable de sus ciudadanos por lo que España, ni ningún otro país del mundo, tiene la obligación de mantener a los inmigrantes dentro de sus fronteras para alimentarlos. Si un país no tiene alimentos debe pedir ayuda a la ONU, que para eso está. Y acoger a sus ciudadanos enviados por los países donde están ilegalmente. Debe exigirse el cumplimiento de las responsabilidades entes que el disfrute de los derechos.

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  24. Tampoco hay que complicarse más con el asunto de la sanidad. En todo el mundo te atienden en casos de urgencia pero después intentan cobrarte por los servicios prestados. Así es, tampoco se necesita más. Lo que carece de toda lógica es que España sea el único país del mundo que ofrecíamos sanidad gratis a todo el que se cae por aquí. Somos el país del quijotismo pero no hay que pasarse. Y vamos a lo de siempre, el que esté en España ilegalmente debe salir de aquí. La Declaración Universal de Derechos Humanos establece la libertad de movimientos dentro de los respectivos países pero no exige a los países que dejen entrar a todos lo que quieran. Podemos concluir que el inmigrante ilegal está incumpliendo la Declaración Universal de Derechos Humanos, el respetar las leyes que establecen los habitantes de otros países.
    Y con relación a la cobertura social de Finlandia y Noruega. Bueno, no conozco con detalle que servicios gratuitos prestan ahora. Si conozco más a Suecia y allí las cosas han cambiado mucho desde los 90. Ahora hay que pagar si te hospitalizas de urgencia y claro, por toda visita médica y no son dos euros sino más de diez. En la década de los 90 privatizaron un montón para corregir los efectos negativos del exceso de lo público y ahora les va muy bien. Tienen una estructura pública pequeña y eficiente y toda la producción industrial es privada. Y en España tenemos que ser sensatos y valorar lo que representan las grandes empresas. Las grandes empresas son las clave de la economía de los países, son las que tiran de las medianas y pequeñas empresas. Un país no puede crear riqueza si solo tienen empresas pequeñas y medianas. Es así y más, si se hunde mil empresas pequeñas se pueden crear otras sin mucha dificultad pero si se hunde una gran empresa su repercusión en muy grande. Ahora se insiste mucho en lo de emprendedores pero había que impulsar la generación de empresas que generen valor añadido pues montando miles de chiringuitos en pueblos o playas no se genera mucha riqueza.
    En otro párrafo dice usted: En cuanto a que hay ‘sobrepoblación de trabajadores de baja cualificación’, ¡¡Por todos los dioses, si nuestros ingenieros se están yendo fuera!!! ... y yo continuo opinando que eso es terrible. Vamos a ver, los países del mundo están compitiendo como lo hacen los equipos de fútbol profesional y aquí, en España, dejamos emigrar a nuestros mejores jugadores y mientras acogemos a los mediocres ... así no podremos afrontar el futuro con buenos recursos, con un buen potencial humano. No aplicamos el sentido común.
    Y acaba usted diciendo que defiende que la anarquía de este mísero mundo la está provocando precisamente la ausencia de valores universales y humanos, ‘humanistas’, sí, los de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que deberían estar presentes en las leyes de todos los estados y en las mentes de los ciudadanos, de todos los ciudadanos, hasta de aquellos enfermos y esclavos del poderoso caballero. Bueno, continuo yo, aquí debemos volver al principio y tratar de comprender el comportamiento humano desde un punto de vista científico, comprender como lo humanos convivimos en un complicado equilibrio altruismo-egoísmo y, como tan equilibrio, tan nefasto es escorarse hacia el egoísmo puro y duro como hacia un altruismo total ... nuestro mundo es el qué es y quizá es bueno que vuelva a leer ese párrafo sobre el artículo de Investigación y Ciencia en el que pone de manifiesto las limitaciones y contradicciones de la condición humana ... que necesita de dirigentes prudentes, sensatos, que tengan claro los límites de lo posible ...
    Y para finalizar quiero haceros partícipes de un tema que nos preocupa a muchos. Juan en una de sus intervenciones anteriores creo que era muy optimista sobre la evolución de la economía. Bien, creo que debemos ser prudentes y tener presente que el futuro puede tener complicaciones importantes. Les invito encarecidamente a que leen lo que puedan sobre la "Teoría del pico de Hubbert". Entren en Google y busquen por esa entrada.
    Saludos,

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    1. Querido José Ramón, ya ve usted que le escucho, y valoro sus reflexiones, pero para vanagloriarse de tener una mente científica no parece llevarse nada bien con las magnitudes, los datos, las estadísticas, los documentos, ni nada que se le parezca a un método riguroso de análisis de la realidad sobre lo que basar algo que pueda acercarse a unas “conclusiones”, que, a su vez, pueda sustentar su opinión. Tiene usted ahí una contradicción seria que resolver antes de que la comunidad científica le llame al orden, porque, paradójicamente, desprecia usted los datos, las estadísticas, los estudios y los documentos que han ido impregnando tanto este artículo como los comentarios que le acompañan, y, al mismo tiempo, acepta sin más, como si de la “Palabra de Dios” se tratara, las opiniones de ese amigo suyo que tanto sabe de la financiación de las ONGs, e incluso admite su opinión premonitoria de lo que harían esas mismas ONGs si cambiasen las condiciones de financiación. De verdad, lamento que su mente científica dé la opinión de su amigo por buena, pero siento decirle que no es mi caso. Y estoy seguro de que uno de los dos, su amigo, o usted, puedan, la próxima vez que se deje caer por aquí, fundamentar esa opinión con datos concretos. Porque, amigo José Ramón, de nuevo, sobran elucubraciones en sus intervenciones y faltan datos. Por eso he querido intervenir de nuevo, a ver si ahora tengo más suerte, y conseguimos que concrete en algo. De modo que sólo quiero señalarle algunas cosillas y hacerle algún que otro encargo.

      Primero: ¡Qué lío tiene usted con eso de la Declaración Universal de los Derechos Humanos! Verá, esto que dice hubiera sido suficiente para cerrar cualquier conversación, pero además, le desautoriza completamente para hablar de derechos humanos. Le recuerdo: “Muchas actividades humanas implican riesgos y sería extremadamente caro llegar a cero accidentes, por lo que las normas admiten un determinado número de muertos por un número de referencia de horas de trabajo, sin ningún complejo.” Veamos: Artículo 3: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. Otro, el artículo 25: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”. Queda claro que, si usted es capaz de defender la muerte de las personas simplemente porque salvarlas resulta demasiado caro, debería abstenerse de invocar para nada la Declaración Universal de los Derechos Humanos, porque, además de evidenciar la hipocresía de su discurso, resulta un insulto para los que sí la defendemos.

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    2. Segundo: ¡Menudo lío tiene usted también con la ONU! Ha pasado de ser un nido de “burócratas”, “que nunca han acertado nada”, “que básicamente les gusta hablar de dinero y utopías” porque “es su modo de vida”; a pedirle ahora que resuelva el hambre en el mundo pues “para eso está”. ¿En qué quedamos? Además, habla de la ONU como si fuese una organización de otra galaxia. Supongo que sabe que la ONU la forman los países de esta Tierra, y que se financia fundamentalmente con las aportaciones de sus miembros.

      Tercero: Habla usted de “corregir los efectos negativos de los excesos de lo público”. Bueno, le reto a que haga un estudio de nuestro Estado del Bienestar y nos demuestre, con datos de Educación, Sanidad y Protección Social, puestos además en relación con el resto de la U.E., y nos demuestre, decía, que teníamos un Estado del Bienestar “excesivo”. A ver si ahora tenemos más suerte y conseguimos esos datos de los que tanto huye.

      Cuarto: Dice usted que “las grandes empresas son las clave de la economía de los países”. Veamos, Eurostat clasifica las pymes en tres grandes grupos: microempresas (de uno a nueve trabajadores), pequeñas empresas (de 10 a 49 empleados) y medianas empresas (de 50 a 249 trabajadores). Según esta estadística, el 99,8% de los negocios no financieros en la Europa de los 27 en 2006 eran pymes, empleaban a dos tercios de la fuerza laboral (67,4%) y generaban el 57,7% del total del valor añadido. Además, datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) de 2006 revelan que el 89% del total del empleo generado en España lo crean las empresas de menos de 20 trabajadores, porcentaje similar a la de Portugal (89,4%) y Francia (89,2%). Por si fuera poco, Juan Maroto Acín, catedrático de Estructura Financiera y subdirector del Departamento de Economía Financiera y Contabilidad III de la Universidad Complutense de Madrid, que dirige desde hace ocho años un Estudio sobre las pymes (ha sido editado por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio), afirma que “las pymes constituyen el 99,9% del tejido empresarial, representan más del 68% del valor añadido de la economía y aportan el 79% del empleo total". Y no sólo eso, sino que "las pymes españolas mantienen el empleo a pesar de los ciclos económicos" y “aumentan los empleos fijos y reducen la contratación de trabajadores temporales en periodos de crisis”.
      Sus ”grandes empresas”, supongo que son las mismas que cierran en España para abrir fuera buscando mano de obra barata; son las mismas que el año pasado tuvieron un total de ventas, sólo las del IBEX, de 539.777,83 millones de euros, pero que sólo declararon como beneficios 14.080,39 millones de euros para pagar al fisco la ridícula cantidad de 2.203 millones de euros. Y son las mismas empresas que defraudan a Hacienda el 72% de la evasión fiscal total en España, unos 42.711 millones de euros según denuncian los técnicos de la Agencia Tributaria (GESTHA). Este fraude supone cuatro veces más que el fraude de las Pymes (10.150 millones de euros).

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    3. Por último, Sanidad. Otro encargo. A ver si es usted capaz de darnos lo que ni la Comunidad de Madrid, ni el mismo Ministerio de Sanidad es capaz de hacer, es decir, ofrecernos datos y estudios concretos, de cuánto y dónde (qué partidas, qué servicios, qué gastos) se pretende ahorrar privatizando la sanidad y en qué estudios se basa y en qué datos para afirmar que la privatización de la Sanidad mejorará el servicio que ahora ofrece la sanidad pública. De haberlos, los hubieran aireado ya a los cuatro vientos pero hasta el momento sólo dan cifras sin indicar de dónde salen. Fíjese si son tan importantes los datos, que no los dan, no vaya a ser que descubramos que los datos no respaldan sus conclusiones ni sus iniciativas de privatización, y que en realidad, esto, como la retirada de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes indocumentados, no tiene nada que ver con el ahorro sino con la ideología. Prueba de ello, es que “la póliza de salud que el Gobierno anunció para garantizar la atención básica a extranjeros en situación irregular no existe seis meses después de que fueran excluidos del sistema. Desde entonces, por ley, alrededor de 150.000 solo tienen derecho a la atención de urgencias”. Pero, como ya han señalado los propios médicos, “se limita la atención sanitaria a los casos urgentes, lo que lleva a plantearse qué es urgente o no. Está claro qué es una urgencia vital, pero en el resto de los casos es un concepto subjetivo difícilmente delimitable para pacientes y profesionales, por lo que la decisión del carácter urgente de la demanda quedará al arbitrio de cada profesional, lo que introduce una discrecionalidad potencialmente muy poco equitativa y proyecta sobre los profesionales una responsabilidad que no les corresponde: ser jueces sobre quién y hasta dónde un paciente tiene derecho a que se le atienda”. Si de verdad el gobierno quisiera ahorrar dinero, y mejorar la eficacia del sistema al mismo tiempo, haría bien en escuchar a los profesionales, pues es evidente que nadie conoce mejor un trabajo que quien lo hace. Esto es lo que dicen los médicos: “entendemos que la limitación de la atención sanitaria a los casos urgentes debería ampliase a una “atención sanitaria básica”, atención primaria, asistencia preventiva, medidas de salud pública, asistencia urgente, servicios especiales para los discapacitados y acceso a la medicación básica. Reconocer esta atención sanitaria básica tendría unas consecuencias prácticas relevantes: en términos de salud pública, porque se conseguirían más garantías de protección para el resto de la sociedad en relación con enfermedades infectocontagiosas potencialmente trasmisibles; en términos organizativos, porque se evitaría colapso de los servicios de urgencia; por último, en términos de eficiencia económica, porque disminuiría el gasto mayor que supone derivar toda la atención sanitaria a los dispositivos urgentes (más caros que atención primaria o la prevención) y asumir sólo las complicaciones derivadas de haber dejado de atender las condiciones crónicas en etapas precoces de su evolución”. (Análisis ético ante la retirada de la asistencia sanitaria a inmigrantes sin permiso de residencia. Documento elaborado por el Grupo de Trabajo de Bioética de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria).

      Bueno, seguiremos escuchando y a la espera de sus respuestas. Espero tener más suerte esta vez y encontrarlas llenas de datos y fuentes algo más fiables que la opinión de un amigo. Creo que hasta la rigurosa y siempre seria y realista comunidad científica que representa se lo agradecería. Le aseguro que nosotros también.

      Un saludo.

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  25. Juan, si es cierto que los he confundido a ustedes por no utilizar muchos datos. Sin embargo, debo confesarle que soy casi un obsesivo de las estadísticas, de las ratios, de las bases de datos. Para mí han constituido herramientas fundamentales para poner al descubierto tendencias, para establecer criterios más ajustados (no está bien hablar en primera persona, pero he sido referencia en España o incluso fuera en más de un tema). Pero también les confieso que presto la máxima atención en depurar las muestras, las tomas de datos, para que los resultados resulten representativos del objetivo a analizar. Por ejemplo, un buen técnico que se encarga del mantenimiento de redes eléctricas, de agua o de gas, debe disponer unas rigurosas bases de datos de sus instalaciones y disponer de unos check list muy depurados de las incidencias para obtener información de calidad de la tipología de las mismas, qué materiales fallan, en qué situaciones, a qué edad ... No puede ser de otra forma. Pero también le aseguro que muchos profesionales hacen un abuso de los datos llegando a una dilución de los conceptos tal que hacen imposible su fácil comprensión. Aparentemente parecen profesionales rigurosos, que aportan páginas y páginas de datos pero, al analizarlas, muchas veces se comprueba que son banales, que aportan poco., ... impresionan a personas no informadas pero hacen perder el tiempo a los especialistas en el tema. Y también hay que considerar la habilidad, la suspicacia, de analizar los resultados, contextualizarlos. Por ejemplo, usted aporta datos sobre el volumen de empleo generado por las pequeñas, medianas y grandes empresas. Está bien, pero alguien más informado debería saber que la tendencia en España -y en Europa- durante los últimos años ha sido la reducción de personal de las grandes empresas como consecuencia con su obsesión de externalizar todo lo que puedan. Ahora mismo pueden no pertenecer a la gran empresa ni el servicio de seguridad de su sede central, ni el de mantenimiento del edificio, ni las recepcionistas, ni la mayoría del personal administrativo ... Debería saber que la normativa laboral tan proteccionista en España empuja a las empresas a ello. Tengo experiencia en ello y esa tendencia a externalizar muchas veces ni siquiera viene animada por la propiedad de la empresa sino por los ejecutivos medios, ante la dificultad de manejar a personal propio en puntas de trabajo excepcionales. Póngase usted en la piel de un responsable que tenga que atender una punta de trabajo en un fin de semana ... en una gran empresa todos son problemas, que si el convenio establece que su horario de trabajo es tal, que deben descansarse tantas horas, que se niegan a hacer horas extras ... al final ese ejecutivo llega a la conclusión de que le es más fácil contar con un pequeño contratista que le pone a las personas que quiera el sábado a la 1 de la madrugada en tal sitio sin ningún problema. Para ilustrar esta tendencia le pongo un ejemplo que conozco de primera mano: una gran empresa española gana una licitación de una obra por 150 millones de euros. Pues bien, la propiedad, esa gran empresa, dedica a esa obra dos personas en obra (el jefe de proyecto más otro ingeniero) más 7 -10 personas en oficina a tiempo parcial. Pero en la obra trabajan más de 150 personas entre contratistas, subcontratistas, etc... y esos empleados comen en los restaurantes, compran ropa en los comercios de la zona, están los fabricantes y comercializadores de los componentes necesarios, etc. Según su análisis, con cifras en las forma que usted los aporta, esa gran empresa, la que ganó la licitación y organiza todo, carece de importancia pues apenas genera empleo, a lo sumo 4-6 personas en promedio, mientras que los contratistas, subcontratistas, suministradores, etc. son un montón, más de 150 o incluso más de 200. Pero yo tengo claro que la clave está en la empresas matriz, que dispone de tecnología y gestión suficiente para organizar y llevar a buen término esas obras.

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  26. Pasemos a otro tema. No entiendo lo intenta explicarme cuando escribe " Primero: ¡Qué lío tiene usted con eso de la Declaración Universal de los Derechos Humanos! Verá, esto que dice hubiera sido suficiente para cerrar cualquier conversación, pero además, le desautoriza completamente para hablar de derechos humanos. Le recuerdo: “Muchas actividades humanas implican riesgos y sería extremadamente caro llegar a cero accidentes, por lo que las normas admiten un determinado número de muertos por un número de referencia de horas de trabajo, sin ningún complejo.” Veamos: Artículo 3: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. Otro, el artículo 25: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”. Queda claro que, si usted es capaz de defender la muerte de las personas simplemente porque salvarlas resulta demasiado caro, debería abstenerse de invocar para nada la Declaración Universal de los Derechos Humanos, porque, además de evidenciar la hipocresía de su discurso, resulta un insulto para los que sí la defendemos.
    Le pregunto ¿A qué conclusión quiere llegar?¿En qué le parece mal mi opinión de que los accidentes se cuantifican y se dan por buenos si son menores que los parámetros establecidos como razonables? ¿Es que afirmar que es demasiado caro reducir los accidentes a cero atenta contra la Declaración de Derechos Humanos? Bueno, le pondré otro ejemplo. Puede que usted o Elena este fin de semana se desplacen en coche por cualquier carretera de España y seguro que conocerán que está previsto que van a fallecer no sé, supongamos que 30 personas en accidentes de tráfico ¿Está usted de acuerdo? Pues bien, esos accidentes podrían reducirse a cero si las carreteras tuvieran 100 metros de ancho y solo se permitiera transitar por los dos carriles centrales de 6 metros de ancho separados entre ambos en 20 metros. Podemos eliminar los accidentes a cero ¿Por qué no lo hacemos?¿Si no lo hacemos estamos actuando contra la Declaración Universal de Derechos Humanos?¿Está usted de acuerdo en que se prohíba radicalmente la utilización de vehículos en las carreteras pues hay seguridad 100 % de que van a originar muertos y ello va contra la Declaración Universal de Derechos Humanos?.
    Juan, me preocupa su afirmación de que esa frase sobre su accidentes es una hipocresía suficiente como para cerrar cualquier conversación. Me gustaría que me precisara usted un poco más para entender donde está mi hipocresía. Otra obsesión mía es estar atento y agradecido a todos lo que me desmonten un error, pues considero que cualquier error que logre eliminar de mis argumentos implica crecimiento como persona, ser mejor persona.
    Bien, ahora tengo poco tiempo pero considero que es muy importante aclarar este punto. Dejo los demás para esta tarde, si puedo.
    Saludos,

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  27. Juan, tenía escrito un párrafo intermedio justificando mis pocos datos en este tipo de conversaciones. Admitía que es puede ser curiosa mi obsesión por disponer de datos fiables de mi actividad profesional se convierta en obsesión para evitar al máximo su utilización en cursos o conferencias pues en la mayoría de los casos lo que aportan es poco en comparación con la distracción que provocan. No siempre, ni mucho menos, es necesario la utilización de datos concretos para exponer los conceptos fundamentales de la mayoría de los temas. De hecho, no tiene usted más que leer revistas científicas para comprobar que un importante porcentaje de artículos no aparecen cálculos y menos cuando se trata de artículos de divulgación aunque sean de alto nivel. Usted es profesor y seguro que conoce algún colega que utiliza en exceso las demostraciones de las fórmulas y los cálculos numéricos con el resultado de que generalmente esa práctica oscurece o diluye el objetivo fundamental, que es la comprensión de las conceptos fundamentales. Sabrá, Juan, que los mejores divulgadores reducen al mínimo los números y las fórmulas para centrarse en los conceptos, en exponer son sencillez las leyes de la naturaleza o del tema en cuestión. Por ejemplo, se puede explicar con suficiente profundidad la implosión-explosión de una supernova con muy pocos datos, simplemente indicando la masa crítica necesaria (que ha de ser mayor que la masa de Chandrasekhar (1,44 MSol), la temperatura de fusión del hidrógeno para pasar a helio, cómo al agotarse el hidrógeno el núcleo de la estrella se contrae y se calienta para iniciar la fusión del helio para producir carbono, oxígeno ... hasta llegar al hiero con lo que se agota su combustible (la fusión del hierro consume más energía de la que produce) y se generar la implosión- explosión de la supernova para esparcir por el espacio el carbono, el hierro, ... los materiales que forman nuestro cuerpo. Es curioso entender que la mayor parte de nuestro cuerpo tienen su origen en explosiones de supernovas ... puede valer esta sencilla explicación, sin apenas datos, para conocer este concepto final, que nuestros orígenes están en la explosión de las grandes estrellas, de las supernovas. Con todo, soy consciente de que la sabia utilización de datos es una herramienta muy potente para convencer a personas no avezadas.

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    1. Me defrauda usted. Creo que no merece la pena seguir con esta conversación mientras no baje, y ponga los pies en esta Tierra (disculpe la ironía. Saludos.

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  28. Si Juan, es mejor dejarlo. Tengo la sensación de que estamos en plano diferentes. Elena y tu exigís demasiado de la Declaración Universal de Derechos humanos cuando, por ahora, es simplemente una filosofía del derecho pero sin aplicación práctica y ningún país del mundo la cumple completamente. Son un referente moral de gran valor, pero de difícil aplicación práctica. Incluso existen controversias sobre diversos puntos de la misma pues contempla derechos que exigen obligaciones a otros, lo que plantea dudas morales (por ejemplo, si un vago tiene derecho a una vivienda digna implica la obligación de que otras personas deban trabajar para dotarlo de esa vivienda que le corresponde según la Declaración de Derechos Humanos). El gran problema de esta Declaración es llevarla a la práctica. Insisto, he planteado un montón de preguntas sobre conceptos reales, de ordenamiento legal, y acabo con la sensación de que no habéis contestado a casi ninguna, pero no pasa nada. Y sí conocer la Declaración Universal de Derechos Humanos es importante lo es más el tener una honda comprensión de los seres humanos.
    Un saludo,

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  29. Si España envejece es problema de los españoles en todo caso, y eso no da derecho a que cualquiera invada España. Si hay que traer gente pues yo prefiero ecuatorianos, chinos, o de cualquier parte del mundo pero gente que merezca la pena por formación y por ganas de trabajar, no que me invadan a la fuerza la panda de caraduras que saltan la valla de Melilla, ni las mafias kosovares ni los mendigos rumanos; y que no me llamen racista porque racista es todo el mundo. Todos los países ponen pegas a la inmigración, por algo será. Ninguno abre las puertas. Tampoco tengo que pagar una supuesta deuda porque nuestros antepasados emigraran, que si emigraron a Argentina o a Suiza, la deuda en todo caso sería con esos países y no con Gambia.

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    1. La respuesta que requerirían algunas de tus afirmaciones ya se han dado en los comentarios que preceden al tuyo, que, supongo, no has leído, porque aquí nadie ha defendido ningún supuesto “derecho a la invasión”, y, por supuesto “todo el mundo pone pegas a la inmigración”, claro; supongo que con ello quieres decir que todos los países intentan controlar la entrada de extranjeros en sus territorios, pues, nadie, sin más, “abre las puertas”. Es evidente, el problema es que, aún cerrándolas, la inmigración no se “detiene”, simplemente porque no se “resuelve”. Y los datos de inmigración irregular en todos los países así lo demuestran.

      Que el problema del envejecimiento de la población española es un problema de los españoles también es evidente; y no sólo de los españoles, sino de todos los países industrializados, cosas del desarrollo. Pero, es de suponer que cualquier gobierno responsable intentará buscar una solución al problema, porque para eso está la demografía y las proyecciones de población a largo plazo, para anticiparse a los problemas e intentar paliarlos antes de que sea demasiado tarde. Y el problema consiste en la relación inversamente proporcional y cada vez más creciente entre población activa, la que paga impuestos, y la población inactiva, la que vive de las subvenciones del Estado pagados con esos impuestos. De manera que si en el futuro quieres mantener algo que se le parezca a un Estado del Bienestar, tendrás que pensar en soluciones, porque los problemas no se resuelven solos.

      Dices que “prefieres gente con formación y con ganas de trabajar”. Bueno, aquí mezclas dos asuntos que no tienen que estar relacionados y haces muchas suposiciones completamente gratuitas. Con ganas de trabajar, es decir, ganas, deseos, de ganarse la vida es de suponer en alguien que literalmente escapa o huye de su tierra porque allí no encuentra eso que sale buscando, muchas veces con riesgo de perder aquello que quiere conservar, o sea, la vida. Otro asunto, y complejo, no digo que no, es de qué manera se ganará la vida, aunque mucho tendrán que ver los cauces que encuentre, o se les ofrezca, para hacerlo. En lo que se refiere a la formación de los inmigrantes voy a transcribir un párrafo de un estudio publicado a partir de datos suministrados por el INE en 2007. No obstante, sabes que en el reparto del trabajo, ya sea legal o ilegal, a los inmigrantes se tiene en cuenta este y otros factores, como el conocimiento del idioma o la mayor o menor “cercanía cultural”. Y así, podemos encontrarnos con una casuística muy compleja y con muchas sorpresas, con demasiada frecuencia, sin relación alguna con la formación obtenida en sus países de origen. Por ejemplo, los latinoamericanos trabajan en servicio doméstico o en restauración por el dominio del idioma, mientras los marroquíes, sólo por el hecho de serlo, no los encuentras sirviendo mesas sino recogiendo cebollas o abriendo zanjas.

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    2. En fin el párrafo en cuestión es este: “El hecho de que los inmigrantes económicos ocupen los escalafones más bajos del mercado laboral ha contribuido a generar la imagen de que la población inmigrada posee un bajo nivel educativo. (…) Sin embargo podemos observar que el único colectivo extranjero que presenta un perfil educativo más bajo que el de la población autóctona es el de los inmigrantes procedentes del continente africano, ya que la proporción de los que tienen un nivel de educación primaria o inferior dobla a la de los españoles, y los que tienen algún tipo de estudio superior son la mitad que en la población autóctona. Con distintos equilibrios entre los diferentes niveles educativos, todos los demás colectivos extranjeros muestran un perfil de mayor nivel formativo que los españoles. Tres cuartas partes de los rumanos residentes en España tienen estudios secundarios, frente a algo más del 55% en el caso de los españoles. Los latinoamericanos presentan un perfil con una presencia ligeramente menor de personas con estudios superiores, pero unos puntos porcentuales más en educación secundaria y menos en primaria. El porcentaje de quienes acreditan estudios superiores es también más alto entre asiáticos y europeos del Este. En resumen, podemos concluir que los extranjeros que se han asentado en España tienen, en términos generales, un nivel educativo algo superior al de los autóctonos.

      Luego metes en un mismo saco a unos supuestos “caraduras”, a las “mafias Kosovares” y a los “mendigos rumanos”. Supongo que para hacer esas afirmaciones los has conocido a todos, y muy de cerca, si no, sólo son estereotipos revueltos que resultan cuanto menos, injustos, por referirse a colectivos tan amplios.

      Por último, “que no me llamen racista porque todo el mundo es racista”. Esto último es proposición que queda por demostrar, pues su sólo enunciado no basta para aceptarlo. Pero, incluso aceptándolo como proposición principal, deja en muy mala situación a la proposición secundaria. Porque, si “todo el mundo es racista”, tú, como una pequeña parte del todo quedas incluido, y no pudiendo ser la “parte” distinta del “todo”, resulta que también eres racista, y que te lo llamen o no, no debería importante. Pero tomando todo tu comentario en su globalidad creo que, efectivamente, es posible que no se trate de racismo, sino de clasismo.

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  30. Con el mercado laboral reventado con 7 millones de inmigrantes gracias a los favores de PP y PSOE a sus amigos los empresarios ahora somos mano de obra barata, explotable y desechable obligada a emigrar.

    Es mentira que en España falte trabajo, la tasa de paro que tenemos del 26% no se debe a que falten empleos sino mas bien a que sobra gente: 6.592.896 inmigrantes. Esto hace que tengamos 5.904.700 parados viviendo en la desesperacion y la miseria, y 88.300 españoles se han visto ya obligados a emigrar.

    España en 2007 tenia un 8'5% de parados, lo cual quiere decir que se dejo entrar inmigracion con tasas demasiado altas de desempleo, por encima del 9%, estos inmigrantes no debieron entrar. Demasiada inmigracion fue gasolina para la burbuja y ahora un desastre para la economia, el empleo y los servicios sociales.

    El problema no es la inmigracion en si sino la entrada masiva e inasumible que PERMITIERON PP y PSOE para que sus amigos empresarios tuvieran mano de obra abundante y barata para trabajar en condiciones de esclavitud, con sueldos miserables y rebajar a su vez las condiciones laborales del resto de trabajadores españoles.

    No es un tema de racismo, ni xenofobia, no tiene nada que ver con el color de piel, ni la raza, ni la religion o cultura; se trata solo de que a un pais solo pueden entrar inmigrantes si hay trabajo real; seria estupendo que tuvieramos la tasa de paro de Alemania, 5'5%, y pudieramos dar trabajo a 7 millones de inmigrantes, pero no es el caso por desgracia.

    En España entraron 7 millones de inmigrantes en un periodo de burbuja economica en que habia millones de trabajos FICTICIOS. Desde el inicio de la crisis se han destruido mas de 3 millones de puestos de trabajo, porque eran ficticios.

    Actualmente hay unas 16.823.000 personas trabajando, mas o menos las mismas que habia en España en 2002, cuando la tasa de paro estaba en el 11'5%. Hasta los empresarios, el Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC), han reconocido recientemente que si no fuera por la inmigracion masiva de los años de la burbuja ahora la tasa de paro estaria en torno al 11'6%. http://www.infolibre.es/noticias/economia/2013/10/10/la_gran_empresa_atribuye_elevada_tasa_paro_inmigracion_economia_sumergida_8516_1011.html

    Además España es el pais europeo con mayor porcentaje de trabajadores no comunitarios (8'3%) y el segundo de trabajadores comunitarios (4'4%), esto nos convierte en el pais europeo con mayor numero de trabajadores inmigrantes no españoles, casi un 13%. También tenemos mas de 800.000 inmigrantes irregulares. http://www.20minutos.es/noticia/1903798/0/espana/trabajadores/no-comunitarios/

    PP y PSOE han reventado el mercado laboral, han ARRUINADO España; y deben responder por esto. ¿Porque dejaron entrar a 7 millones de inmigrantes? ¿Porque no expulsan a los irregulares?. ¿Como tienen la poca vergüenza de utilizar la escasez de trabajo que ellos han creado como excusa para bajar salarios, abaratar despidos y aumentar las exigencias de cotizacion?. El trabajo es un bien escaso y no se puede regalar, y menos aun expulsando a los trabajadores españoles del mercado de trabajo, condenandonos al paro y la miseria, o forzandonos a emigrar.

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  31. Se deberian aplicar unas politicas de creacion de empleo por parte de los gobiernos, asi como forzar a que fluyera el credito para las empresas, sin embargo eso no bastaria para solucionar el problema del paro en España a corto plazo, ya que la creacion de puestos de trabajo es lenta y costosa, de modo que tambien seria necesario reducir el numero de inmigrantes, actuar sobre los dos lados de la balanza, aumentar la oferta de empleo y disminuir la demanda.

    Pero puesto que esta politica expansiva ni ha estado ni esta en la cabeza de los que nos gobiernan, ni la permitiria Bruselas, lo minimo que deberian haber hecho en su momento es controlar la excesiva inmigracion. Si se hubiera controlado la burbuja y la inmigracion, que tambien habria ayudado a cortar la primera, ahora no tendriamos el problema de paro que tenemos; ya que actualmente hay el mismo numero de puestos de trabajo que habia en 2002, cuando empezo la burbuja, cuando teniamos un 11'5% de paro, antes de la entrada masiva permitida y fomentada de inmigrantes.

    El problema es que ahora no se hace ni una cosa ni otra, ni se fomenta el empleo con inversion publica ni se reduce la inmigracion expulsando a los inmigrantes no nacionalizados, aunque muchos se estan yendo o se han ido ya por la falta de trabajo. Lo que estan haciendo es tratar de crear empleo a base de precarizar el mercado laboral, bajando sueldos, abaratando despidos, etc, con la excusa de que hay mucho paro, lo cual es doblemente INTOLERABLE e INMORAL puesto que son ellos (PP y PSOE) los responsables tanto de la crisis causada por la mala gestion economica que nos llevo a la burbuja como del exceso de inmigracion.

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    1. Agradezco mucho tus comentarios, y entiendo que no estás preguntando nada ni reclamando una réplica, sino sólo exponiendo tu punto de vista. Y, estando de acuerdo en alguna de las cosas que dices, tengo que mostrar mi discrepancia en otras. Dices, que esto no es un tema de racismo ni xenofobia, pero incurres con reiteración en una afirmación del todo xenófoba, porque siempre aparece el inmigrante y la inmigración como responsable de todos nuestros males, aún admitiendo que "la culpa" de nuestra propia y acelerada depauperación viene de las polítcas y de los políticos. Así por ejemplo, dices “Es mentira que en España falte trabajo, la tasa de paro que tenemos del 26% no se debe a que falten empleos sino mas bien a que sobra gente: 6.592.896 inmigrantes” (¿?); más: “Si se hubiera controlado la burbuja y la inmigración, que también habría ayudado a cortar la primera”; y “si no fuera por la inmigración masiva de los años de la burbuja ahora la tasa de paro estaría en torno al 11'6%” ¿No es esto culpar a los inmigrantes, del paro, la burbuja....? Además, ¿crees de verdad que fueron los inmigrantes los responsables de la burbuja inmobiliaria? Pues me dejas muy tranquilo, y yo que pensaba que se debía a la especulación, a la avaricia de bancos, promotoras, Comunidades, Ayuntamientos, particulares, menos mal que estos no han tenido nada que ver. Yo pensaba que la burbuja inmobiliaria fue primero, que, incluso actuó como efecto llamada para la contratación de mano de obra, incluso en situación irregular, pero va a resultar que no, que primero estaban por aquí los inmigrantes, y después a alguien se le ocurrió emplearlos en la construcción.

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    2. Dices: “España en 2007 tenia un 8'5% de parados, lo cual quiere decir que se dejo entrar inmigración con tasas demasiado altas de desempleo, por encima del 9%, estos inmigrantes no debieron entrar. Demasiada inmigración fue gasolina para la burbuja y ahora un desastre para la economía, el empleo y los servicios sociales” Bueno sobre la relación inmigración/burbuja creo que ya ha quedado claro. Tu afirmación de que se "dejó entrar a inmigración desempleada" no tiene ningún sentido. Primero porque para entrar se requiere un contrato de trabajo, es verdad que en algunos casas se conceden visado temporales pero son muy escasos, de modo que, supongo que te referirás a la inmigración irregular, y ésta, por definición no se la deja entrar, simplemente se han colado. Más, ¿no es una afirmación xenófoba decir que la inmigración ha supuesto un desastre para la economía y los servicios sociales?. Y todo ello lo dices sin dar datos que lo corroboren, porque, amigo Andrenio, hay que remontarse a los años anteriores a la crisis para ver si de verdad "sobraban" y no han "contribuido en nada más que a dar problemas". Empiezo con los datos de los Servicios Sociales: Los inmigrantes acuden a las consultas de atención primaria un 7% menos que los autóctonos, y un 16% menos al médico especialista… El informe realizado por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) en 2008 mostraba que las personas inmigrantes, representando más del 10% de la población residente en España, sólo suponían el 5% de los pacientes de atención primaria, muy lejos de su presencia en la sociedad. Sobre el uso de los servicios de Atención Primaria por parte de inmigrantes en España, el 57,7% de la población española había acudido al menos una vez en el periodo de un año frente al 12,7% de la población inmigrante. Uno de los estudios más exhaustivos fue el elaborado por médicos de Atención Primaria de Zaragoza. En él se analizaron más de 5 millones de visitas de una población de 473.523 personas (el 11,17% inmigrantes). Según este análisis, los inmigrantes adultos fueron 4,2 veces a la consulta médica por las 6,7 de los españoles. Los principales datos disponibles acerca de la utilización de los servicios sociales en España son proporcionados por las comunidades autónomas y volcados por el Ministerio de Sanidad y Políticas Sociales en la base de datos del Sistema Integrado de Usuarios de Servicios Sociales (SIUSS). La última información disponible recopila los datos de 13 comunidades autónomas, así como de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla; son datos del año 2008 (MSPS, 2009). Ese año los extranjeros representaron aproximadamente el 13,7% de los usuarios registrados en el SIUSS, porcentaje que se encontraba muy próximo al 11,55% que los extranjeros representaban en la población de esos territorios. Además el Banco de España afirma que la inmigración no ha aumentado el gasto social, sino todo lo contrario, con sus aportaciones ha disminuido el déficit de la Seguridad Social para afrontar las pensiones de los españoles. Uno de cada siete cotizantes en Madrid es extranjero (411.449). Los inmigrantes aportaron el año 2008 a la Seguridad Social 9.000 millones de euros. La suma equivale a lo que le cuestan al erario público 900.000 pensionistas españoles. Porque los pensionistas que se benefician de las cotizaciones de los inmigrantes no son extranjeros: en el país hay 7,5 millones de jubilados españoles frente a sólo 60.000 extranjeros (cifra a la que aún habría que restar la de ciudadanos comunitarios).

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    3. Dices: "“El problema no es la inmigracion en si sino la entrada masiva e inasumible que PERMITIERON PP y PSOE para que sus amigos empresarios tuvieran mano de obra abundante y barata para trabajar en condiciones de esclavitud, con sueldos miserables y rebajar a su vez las condiciones laborales del resto de trabajadores españoles”. Bueno, sobre esto, sólo recordarte que las 1.127 personas muertas en Bangladesh que hacían la ropa para Inditex, H&M, C&A, El Corte Inglés,…. y que trabajaban por unos 21 dólares al mes, estaban trabajando en su país y no habían emigrado a ninguna parte. ¿De verdad crees que es necesario una “emigración masiva” para que los salarios del sector textil en otras partes del mundo arruinen al sector textil europeo. Sin darnos cuenta le estamos haciendo el juego al sistema capitalista, que es quien nos está señalando al supuesto enemigo, el inmigrante, y hacia él volcamos todas las frustraciones que deberían dirigirse hacia arriba y no hacia abajo. Ya lo dijo M.L. King, el racismo (y le nacionalismo, podría añadirse) es un arma de la oligarquía financiera para desactivar la conciencia de clase y la lucha por los derechos sociales de los trabajadores. Una pena que algunos hayan asumido ese papel de ariete del capitalismo.

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    4. Dices: "“PP y PSOE han reventado el mercado laboral, han ARRUINADO España; y deben responder por esto. ¿Por que dejaron entrar a 7 millones de inmigrantes? ¿Por que no expulsan a los irregulares?. ¿Como tienen la poca vergüenza de utilizar la escasez de trabajo que ellos han creado como excusa para bajar salarios, abaratar despidos y aumentar las exigencias de cotizacion?” Bueno, sobre esto creo que puede enlazarse con el comentario anterior. ¿A quién debemos culpar entonces de la crisis? ¿A las víctimas? Recuerda que los inmigrantes son trabajadores, ¿son ellos los culpables? ¿Quién nos obliga a "competir" con ellos? ¿quién ha reformado el mercado laboral? ¿quién ha bajado salarios....? Lo de dejar entrar y las expulsiones a los irregulares es lo que tiene ahora más comentario. Veamos: el Estado dispone de varios instrumentos para evitar la inmigración ilegal, y al contrario de lo que crees, los utiliza. El sistema SIVE ya está desplegado por toda la costa española para detectar la inmigración ilegal que llega por embarcaciones, aunque sólo suponga menos del 1% de toda la inmigración ilegal. Además, en coordinación con Frontex, todos los años se activa la operación Hera para los flujos hacia las Canarias, la operación Indalo, con una duración de ocho meses para la vigilancia de la costa sureste, y la operación Minerva, de mes y medio, en el Estrecho de Gibraltar. Y este sistema da resultados: para el periodo comprendido entre 2008 y 2012 la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía da una cifra de 43.516 personas interceptadas en embarcaciones (para el mismo periodo el Ministerio del Interior da una cifra de 33.585 inmigrantes interceptados).
      Como la mayor parte de la inmigración ilegal viene por avión, en los aeropuertos opera, el sistema API (Advanced, Passenger Informatic Sistem) para controlar a los pasajeros que llegan a los aeropuertos; además el proyecto Seahorse mantiene en comunicación permanente vía satélite a todos los países emisores de inmigración irregular con los centros de control de los receptores en las fronteras. Vigilancia, yo diría que hay. Expulsiones, también: según el Ministerio del Interior, en 2007 de cada 100 inmigrantes ilegales llegados y detectados a cualquier punto de España 92 fueron repatriados (un total de 55.938), en 2011 fueron repatriados 30.792, y en 2012, 26.457.

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